
Para que un bizcocho o cake nos salga bien es primordial buenos ingredientes, buena receta y cocinarlo en un buen molde. No hay nada más frustrante que después de pasar el trabajo de preparar la masa, gastar tiempo y energía con el horneado al desmoldar nuestro pastel se nos desmorone perdiendo la forma o quedando la mitad pegado al recipiente. Y es que hasta en el molde de mejor calidad esto nos puede pasar fácilmente por lo que es necesario aplicar unas normas básicas para engrasar y forrar los moldes correctamente para poder obtener unos buenos resultados .
Lo ideal es enmantequillar o engrasarlo ya sea con mantequilla, margarina, aceite de girasol o bien sprays desmoldantes. Después espolvorear harina por todo su interior y retirar la que no se haya quedado pegada. Esto ayuda a que la masa a medida que va creciendo en el horno pueda “agarrarse” a las paredes del molde y no escurrirse durante la cocción quedando un bizcocho apelmazado en la base. Pero hay ciertos pasteles de masa bastante líquida que mejor que el enharinado necesitan que su molde sea forrado con papel de horno para después poder darles la vuelta y despegarlos fácilmente. Pero, la forma de colocar este papel también es determinante para obtener un buen desmoldado.


Un sencillo gesto que puede ayudarnos a obtener excelentes resultados a la hora de desmoldar nuestros pasteles y bizcochos.
Imagen | Billhr
En Directo al Paladar | Equivalencias de moldes
En Directo al Paladar | Cómo hacer vuestros propios moldes para muffins