
Cuando era chiquitita mi hija me decía “mama no me gustan las envidias“, yo sonreía y decía “no te preocupes cariño, a mi tampoco“, claro que ella era muy pequeña y se refería a las endivias o endibias, y yo no. Con el tiempo aprendió a decir la palabra correctamente, pero sigue si gustarle las envidias, de paso tampoco las endivias y a mi tampoco.
La endivia o endibia, da igual como se escriba, es una hortaliza de invierno, de hojas blancas y apretadas, que se obtiene forzando el desarrollo de una raíz de escarola en la oscuridad, que forma un cogollo alargado.
Es una hortaliza bastante moderna. Alrededor de 1850, un campesino de los alrededores de Bruselas, se dio cuenta que unas raíces de achicoria silvestre que había abandonadas en la sobra y en el calor, estaban dando unos brotes alargados, de hojas amarillentas.



Lo leemos y no lo creemos, la Unión Europea va a permitir alimentos transgénicos como si fueran ecológicos, los agricultores y ecologistas, lógicamente no están en absoluto de acuerdo con las intenciones de la UE.
Hoy he leído un reportaje en BBC mundo, sobre un restaurant en Bruselas llamado Le Beau Soleil, un local en el cual cocinan y sirven platos, pero a la vez se construyen y restauran violines, violas, violonchelos y contrabajos.