
De vez en cuando vemos ideas que merecen un punto y aparte, como es el caso del Proyecto Papeo, la iniciativa impulsada por Gastón Acurio junto a la Pontificia Universidad Católica de Perú y la participación del CIDE-PUCP. ¿Y qué es este proyecto con un nombre que resulta tan coloquial en nuestro país y que resume la acción de comer?
Se trata de un plan para reciclar las furgonetas combi, que tras años de servicio en las calles de Lima, se ven abocadas a la jubilación forzosa y a un incierto reciclaje, que gracias a Papeo se torna en real, pues se convertirán en food trucks o foodgonetas que expedirán comida rápida en las calles. Por las calles de la ciudad circulan aproximadamente 9600 combis con una antigüedad estimada en veinte años. La reforma que se llevará a cabo en Lima sobre el transporte público obligará a un reciclaje tanto a los vehículos como a los trabajadores que los guían.
Estando Gastón Acurio por medio tenía que haber un rasgo diferenciador, y es que la comida que se servirá desde estos vehículos reconvertidos contará con unos estándares de calidad, a la vez que la iniciativa servirá para dar una oportunidad laboral a los conductores que cesen en su actividad. Resumiendo, este es un proyecto que mata tres pájaros de un solo tiro: reciclaje, reconversión laboral y una vuelta de tuerca para la comida callejera.



