“Vengan truchas pocas o muchas”, dice un refrán para significar la bienvenida a un pescado al que tradicionalmente lo han llamado “perdiz de agua dulce”, con idénticas intenciones y dada la fina textura de la carne. Con el nombre de trucha se conoce a las distintas especies de la familia de los salmones.
Tienen de 20 a 50 cm de largo y existen ejemplares que alcanzan hasta un metro y 10 kilos de peso. Es un pescado brillante, corto, con la carne clara pero no muy blanca, dependiendo del medio en que vive, la alimentación y la temporada. Hay diversas variedades: la trucha de mar, grande de talla y que remonta los ríos como los salmones; la trucha común, la más pequeña, muy codiciada por los pescadores y cuya piel está salpicada de manchitas redondas, rojas y negras, y la trucha arco iris, similar a la anterior, pero más gorda, su piel es de color irisado con una banda lateral cubierta de manchitas.
Pese a que la mayoría vive en ríos y lagos, también las hay de mar, desde donde remontan las corrientes para reproducirse. La trucha europea es una variedad sedentaria que pasa toda su vida en agua dulce, siendo estimada como el más gustoso de los pescados de río.

Un pescado rico que nos proporcionará una degustación sorprendente y atractiva es la conseguimos con las truchas rellenas al horno. La conjugación de los ingredientes de este plato proporciona un sabor increíble y lo mejor es que es muy fácil de preparar. Sorprende a tus comensales en un día festivo.
Una receta fácil, rápida y rica es la ensalada de escarola con truchas al limón. Se trata de una elaboración que engalanará tu mesa en una comida festiva, los aspectos saludables y sabrosos son conjugados de una manera ideal para disfrute de los comensales.