Por qué el aire acondicionado puede hacernos engordar: el dilema de la “zona termoneutral”

Por qué el aire acondicionado puede hacernos engordar: el dilema de la “zona termoneutral”
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En plena ola de calor, con los incendios desbocados y temperaturas nunca vistas, parece un chiste hablar de un concepto como “zona termoneutral”. Pero lo cierto es que, aunque parezca lo contrario, la mayor parte de la humanidad desarrolla hoy su vida en rangos de temperatura mucho más estables.

La culpa es, claro, del aire acondicionado. Lo que hace solo un par de décadas era un capricho de las clases pudientes, es hoy una comodidad a la que no renuncia casi nadie en los países desarrollados. Y, dado que cada vez hace más calor y en más sitios, su instalación no ha dejado de crecer.

No hay estudios recientes, pero según los últimos datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el 49% de los hogares españoles dispone de algún tipo de sistema de aire acondicionado. El porcentaje sube, claro, en las zonas más calurosas; pero, además, apenas hay ya centros de trabajo que no cuenten con climatización. La necesidad de refrigerar los edificios en España para aliviar las altas temperaturas es casi el doble que en 1979, según datos de Eurostat.

Aunque la Unión Europea está intentando que se use el aire acondicionado a mayores temperaturas, debido a la crisis energética a la que nos ha abocado la guerra de Ucrania, lo cierto es que en la mayoría de hogares y oficinas se están climatizando en torno a los 21º C. Una temperatura de confort que no ha dejado de bajar en invierno y de subir en verano.

Como explica el investigador Stephen Healy en el estudio Air-conditioning and the 'homogenization' of people and built environments, conforme el aire acondicionado y la calefacción se han ido extendiendo por el mundo, se ha ido homogeneizando el ambiente en el que vivimos. Una “zona termoneutral”, delimitada por una serie de convenciones sobre el confort termal que cada vez son más exigentes.

Aires Acondicionados

El confort engorda

El uso en masa del aire acondicionado tiene graves consecuencias para el cambio climático, máxime teniendo en cuenta que cada vez más países lo utilizan: en la última década las áreas urbanas de China han adoptado en masa el aire acondicionado, con una penetración de más del 100%.

El aire acondicionado podría estar relacionado con el aumento de las tasas de obesidad

Se trata de un círculo vicioso: aumenta la temperatura por lo que nos vemos obligados a aumentar el uso del aire acondicionado que a su vez aumenta la temperatura…

Pero, además de afectar al calentamiento global, el aire acondicionado podría estar relacionado con el aumento de las tasas de obesidad.

El ser humano es una especie homeotérmica: al igual que la mayoría de mamíferos y aves, podemos regular nuestra temperatura corporal con independencia de la temperatura ambiental, mediante diversos mecanismos que requieren, y aquí está la clave, de un gasto energético importante. Un gasto que se compensa con la ingesta de alimentos.

El hombre evolucionó siendo un depredador y, al igual que el resto de animales cazadores, tiene niveles altos de azúcar en sangre. Niveles que, además, tenían que ser más altos en invierno, cuando el gasto calórico era mayor debido al frío. El Homo Sapiens se acostumbró a esta situación y por ello necesitaba en invierno un mayor aporte de calorías; aporte que nuestras hormonas siguen demandado hoy en día, pese a que sea innecesario.

Barbacoa

Comer más en verano, gastar menos en invierno

Hay decenas de estudios que muestran que, cuanto más frío tenemos, más queremos comer. No es casual que todos los platos típicos en invierno sean más contundentes. El problema es que, debido a que pasamos nuestras vidas en la mentada zona termoneutral, esta mayor ingesta no se compensa con un mayor gasto.

Ahora nadie tiene que correr detrás de una presa y pasamos el invierno en ambientes con temperaturas similares a las que tenemos en verano, pero nuestro cuerpo nos sigue pidiendo más calorías que en los meses calurosos. Y, desde que el aire acondicionado se convirtió en obligatorio, en verano, cuando deberíamos comer menos –porque gastamos menos energía en calentarlos–, no lo hacemos. Muchos, aunque creamos lo contrario, no pasamos calor: estamos refugiados en casas u oficinas climatizadas.

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Hay pocos estudios que relacionen directamente el aumento del aire acondicionado con las tasas de obesidad, principalmente porque es un fenómeno relativamente novedoso. Pero hay ya algunos ejemplos.

Como apuntaba el bioestádistico David Allison en un estudio publicado en el International Journal of Obesity, en el sur estadounidense, donde las tasas de obesidad son las más altas del país, los hogares con aire acondicionado central aumentaron del 37 al 70 por ciento entre 1978 y 1990.

Esto no quiere decir que la climatización sea la principal causa de la obesidad: los cambios en la dieta y el sedentarismo, por este orden, siguen siendo los principales culpables. Andalucía es una de las comunidades con más tasa de obesidad, pero lo es junto a Galicia. Pero todo está relacionado y, quizás, la zona termoneutral influye más de lo que pensábamos.

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