Encontrar carne que lleva demasiado tiempo en la nevera puede llevar a intentar aprovecharla recurriendo a diferentes trucos para eliminar el mal olor o mejorar su aspecto. Sin embargo, Álvaro Fernández, conocido en redes como Farmacéutico Fernández, advierte de que tratar una carne deteriorada no significa que vuelva a ser segura para el consumo.
En uno de sus vídeos de TikTok, el farmacéutico analiza precisamente un método que pretende recuperar carne en mal estado utilizando bicarbonato, limón, agua y posteriormente cocinándola. Aunque algunos de estos pasos pueden modificar determinadas características del alimento, Fernández insiste en que el riesgo continúa existiendo.
Cocinarla no elimina el riesgo
"El bicarbonato lo que hace es neutralizar los malos olores", explica. Después se añade limón, que acidifica la superficie, y se lava la carne, un proceso que, avisa, puede arrastrar parte de las bacterias superficiales. Finalmente, se cocina, lo que, según sus defensores, permite eliminar todavía más microorganismos, pero no de forma suficiente, alerta el farmacéutico.
El problema es que hacer desaparecer el olor o cocinar bien la carne no significa necesariamente haber eliminado todos los riesgos. "A pesar de que haya podido conseguir disimular el olor a podrido, cambiar el sabor y matar un montón de bacterias", señala Fernández, todavía puede existir un problema que no resulta perceptible a simple vista.
Cocinar la carne no elimina el riesgo
Según explica el farmacéutico, determinadas bacterias pueden haber producido toxinas mientras el alimento se deterioraba. Algunas de estas sustancias pueden permanecer incluso después de aplicar calor, por lo que una cocción intensa no debe utilizarse como método para recuperar carne que ya está estropeada.
"Las bacterias producen unas toxinas, unas sustancias malignas que penetran en la carne y no se eliminan ni con el cocinado", explica Fernández. Por eso lanza una advertencia clara a quienes recurren a estos trucos: "Vas a acabar de todas formas intoxicado".
"Se comía lo que había"
El especialista también recuerda que aprovechar alimentos deteriorados podía responder en otras épocas a situaciones de necesidad, cuando muchas familias ni siquiera disponían de frigorífico o congelador. "Tu abuela seguramente vivió una guerra, porque en la pobreza no tenía ni congelador ni nevera y comía lo que había", comenta.
Pero trasladar esas prácticas a la actualidad no tiene sentido para Fernández cuando existe la posibilidad de desechar un alimento que presenta signos de deterioro. Su recomendación final es rotunda: "Si la carne se estropea, tírala".
Fotos |Tik Tok/@farmaceuticofernandez
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