Cuatro personas sentadas a una mesa, un agua pequeña, cuatro raciones de pan y un alioli. Total: 11,80 euros. Una comanda aparentemente anodina y bastante rata se ha convertido en el último pequeño campo de batalla entre hostelería y clientes después de que un restaurador de Mallorca decidiera enseñarla en TikTok.
Se trata de Vicente Nicolau, propietario de Las Brasas Steakhouse, un hostelero que suele utilizar las redes sociales para hablar de las cuentas y problemas cotidianos de su negocio, entre estos, lo poco espléndidos que son los turistas.
Nicolau ya ha protagonizado otros debates por cuestiones como el precio de los refrescos o el impacto que tienen los partidos de fútbol en la facturación de un restaurante. Este verano aseguró que durante un partido de la selección española su caja podía llegar a caer un 30% por la menor rotación de las mesas.
Sin embargo, esta vez no ha necesitado hacer grandes cálculos. Le ha bastado enseñar una comanda. "Tenemos la comanda de temporada: 11,80. Cuatro personas, un agua pequeña, cuatro de pan y un alioli. Así viene el turismo", lamenta en el vídeo publicado en la cuenta de TikTok de Las Brasas Steakhouse.
La lectura del restaurador resulta bastante evidente: cuatro clientes ocupando una mesa y dejando entre todos menos de 12 euros de facturación no constituyen precisamente la comanda soñada por un establecimiento que vive de servir comidas.
Le reprochan el precio del pan
Sin embargo, en redes sociales la conversación no ha seguido exactamente el camino que probablemente esperaba el hostelero. Parte de los usuarios ha puesto el foco en los propios precios del establecimiento y, especialmente, en lo que cuesta algo tan cotidiano como el pan. Entre las respuestas aparecen reproches que ironizan con que debe tratarse de «pan de oro» y comentarios que consideran elevados los precios.
El cruce de argumentos reproduce un debate que Nicolau ya había mantenido anteriormente con sus seguidores. Cuando recibió críticas por cobrar 3,45 euros por una Coca-Cola, explicó que al precio del refresco había que restarle impuestos y sumar costes como el hielo, el limón, el vaso, el lavado, la electricidad, los salarios o la Seguridad Social.
Según sus cálculos, su beneficio terminaba rondando un euro por unidad. Algunos usuarios tampoco entonces quedaron convencidos. Ahora, detrás de una cuenta de 11,80 euros aparece así una discusión bastante más grande. Para el restaurante, una mesa tiene costes independientemente de que sus ocupantes pidan cuatro platos o únicamente agua, pan y alioli.
Para el cliente, sentarse en un establecimiento tampoco implica necesariamente consumir por encima de una cantidad determinada si la carta no establece un consumo mínimo.
Fotos | Tik Tok/@lasbrasassteakhouse y pexels/Eden FC
En DAP | Cómo tienes que desayunar para evitar una "montaña rusa de azúcar", según Boticaria García