Los cojines son importantes: cinco 'tips' para colocarlos correctamente y elegirlos bien

Tamaño, cantidad, colores y texturas marcan la diferencia entre un espacio equilibrado y otro que transmite sensación de desorden

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Joana Costa

Editor

Muchas veces se invierte una gran cantidad de dinero en renovar el sofá o pintar las paredes, cuando basta con cambiar los cojines para que el salón parezca completamente distinto. Estos pequeños complementos tienen una enorme capacidad para aportar personalidad, calidez y equilibrio visual, siempre que se utilicen con criterio.

Los cojines funcionan como el toque final de una estancia. Son capaces de introducir color, romper la monotonía o reforzar el estilo decorativo sin necesidad de afrontar una reforma ni realizar una gran inversión.

No todos los cojines deben ser iguales

Uno de los errores más habituales consiste en comprar varios cojines idénticos. Aunque pueda parecer una opción ordenada, el resultado suele ser plano y poco atractivo.

La clave está en combinar diferentes tamaños y formatos manteniendo una cierta armonía. Mezclar cojines cuadrados con otros rectangulares aporta profundidad y hace que el sofá resulte mucho más acogedor.

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Juega con las texturas

El interés visual no depende únicamente del color. Los tejidos también ayudan a enriquecer la decoración. Lino, algodón, terciopelo o tejidos con relieve pueden convivir perfectamente en un mismo conjunto, siempre que compartan una gama cromática similar. Esta mezcla aporta sofisticación sin recargar el ambiente.

El número también importa

Un exceso de cojines puede convertir el sofá en un lugar incómodo donde apenas queda espacio para sentarse. En sofás de tres plazas suele bastar con cuatro o cinco piezas bien distribuidas, mientras que en modelos más pequeños tres cojines suelen ser suficientes para mantener el equilibrio entre estética y funcionalidad.

Busca una paleta de colores coherente

Los cojines pueden servir para introducir tonos de temporada o conectar diferentes elementos decorativos del salón. Una buena estrategia consiste en elegir uno o dos colores presentes en alfombras, cuadros o cortinas y repetirlos en los cojines mediante distintos estampados o intensidades. Así se consigue un conjunto mucho más armónico.

Cambiarlos según la estación 

Una de las ventajas de los cojines es que permiten actualizar la decoración con un presupuesto muy reducido. En verano triunfan las telas ligeras y los tonos claros o inspirados en la naturaleza, mientras que durante el otoño e invierno los tejidos cálidos y los colores intensos aportan una sensación de mayor confort.

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Más allá de la estética, los cojines cumplen una función práctica al mejorar la comodidad del asiento y ofrecer apoyo para la espalda o el cuello. Elegir un relleno de calidad y mantener las fundas limpias también influye en el aspecto final del salón.

Al final, decorar bien no siempre consiste en añadir más elementos, sino en escoger los adecuados. Unos cojines bien combinados pueden convertirse en ese detalle capaz de cambiar por completo la percepción de una estancia y darle un aire mucho más cuidado y acogedor.

Fotos | En Pexels: Foto de Keegan Checks, Zak Chapman y Jonathan Borba.

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