El guacamole más fácil y versátil del mundo se hace solo con tres ingredientes al estilo taquero

Más que un dip para mojar nachos, esta versión es una salsa con textura vertible y untable que puede completar multitud de platos

Guacamole
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Liliana Fuchs

Editor

Un guacamole comercial nos puede sacar de un apuro y ahorrar tiempo, pero no hay nada como el artesanal hecho al momento. Nuestra receta de guacamole casero tradicional bebe de fuentes mexicanas, pero no existe una fórmula única. Cualquier elaboración con consistencia de salsa a base de aguacate ya es un guacamole, y resulta que el más fácil del mundo solo lleva tres ingredientes. Y también es el más versátil.

La palabra guacamole viene de ahuacamolli, que viene a significar algo así como salsa de aguacate en lengua nahuatl; su origen es muy, muy antiguo. Hoy se ha estandarizado una fórmula más o menos canónica gracias a la popularidad de la cocina mexicana, pero se suele servir como untable o dip. El guacamole más genuino es realmente una salsa para completar otros platos, y por eso la mejor inspiración hay que buscarla en el arte de los taqueros.

La receta que Rose Egelhoff comparte en Serious Eats la aprendió del célebre taquero Paco Gaztelum, al frente de Tacos El Veneno, en Mazatlán, Sinaloa. Una salsa que él mismo ha perfeccionado a lo largo del tiempo y que forma parte de su repertorio de aderezos habitual para completar sus famosos tacos. Y es tremendamente simple: una mezcla de aguacate, cilantro y chile serrano.

Los tres ingredientes se trituran con una batidora o procesador de alimentos, añadiendo agua hasta obtener la textura deseada de salsa melosa, con sal al gusto. Es imprescindible usar el mejor aguacate posible en su punto perfecto de maduración, tierno pero no pasado, y el chile serrano se puede sustituir por jalapeño, más suave. La fórmula básica es de un aguacate tipo hass (200-250 g), 10 g de cilantro fresco, 1 chile serrano (sin las semillas si se prefiere más suave) y unos 240 ml de agua, más 1 cucharadita de sal.

El resultado es un guacamole en su mínima expresión, pero con el máximo sabor, donde brilla el aguacate luciendo además un color verde vivo si se consume al momento o a las pocas horas. Una salsa cremosa, vertible, perfecta para acompañar tacos, nachos, quesadillas, burritos, ensaladas, carne asada, verduras, bocadillos y tostadas, o cualquier cosa que se te ocurra.

Imágenes | Magnific/chandlervid85

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