Eva Sánchez-Paniagua, veterinaria: "No debemos fijarnos solo en la picadura visible en las mascotas porque algunos insectos transmiten enfermedades sin signos evidentes al principio"

Además, no conviene, según la experta, dar tratamientos antiparasitarios a gatos cuando están formulados para perros

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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El verano dispara la actividad de mosquitos y otros insectos que pueden poner en riesgo la salud de perros y gatos. El calor y la humedad favorecen la proliferación de especies como el mosquito común, el mosquito tigre y los flebótomos, capaces no solo de causar molestias por la picadura, sino también de transmitir enfermedades parasitarias graves. 

Así lo advierte Eva Sánchez-Paniagua, directora técnica veterinaria de Clinicanimal, que insiste en que la prevención no debe limitarse a vigilar si el animal presenta una picadura visible.

"En verano no debemos fijarnos solo en si el animal tiene una picadura visible. Lo importante es prevenir, porque algunos insectos pueden transmitir enfermedades que no siempre muestran signos evidentes al principio. 

La recomendación es revisar de forma periódica al animal, mantener al día la pauta antiparasitaria indicada por el veterinario y consultar ante síntomas como apatía, tos, pérdida de peso, lesiones en la piel, inflamación, picor persistente o cambios de comportamiento", explica la veterinaria.

Una picadura, aunque a menudo se interprete como una molestia puntual, puede provocar en perros y gatos enrojecimiento, inflamación, picor intenso o lesiones por rascado. Pero el riesgo real va más allá: algunos insectos actúan como transmisores de enfermedades parasitarias como la dirofilariosis, también llamada enfermedad del gusano del corazón, o la leishmaniosis, especialmente relevante en perros aunque los gatos también pueden desarrollarla.

Tres insectos, tres niveles de riesgo

El mosquito común es habitual en entornos urbanos y periurbanos, sobre todo donde se acumula agua: jardines, patios, terrazas o zonas próximas a ríos y humedales. Además de las molestias locales de su picadura, puede estar implicado en la transmisión de parásitos relacionados con la dirofilariosis.

El mosquito tigre, reconocible por su pequeño tamaño y sus franjas claras, prolifera en zonas cálidas y húmedas y suele aparecer en recipientes, macetas o cubos donde se acumula agua. También puede actuar como vector de Dirofilaria spp., por lo que su relevancia veterinaria no se limita a la irritación que provoca su picadura.

mosquito

Los flebótomos, por su parte, no son mosquitos en sentido estricto, aunque a menudo se confunden con ellos. Son insectos pequeños y silenciosos, de actividad principalmente crepuscular y nocturna, y su importancia radica en que pueden transmitir la leishmaniosis, una enfermedad que puede afectar de forma grave a los perros si no se previene, diagnostica y controla a tiempo.

"Una de las claves es entender que no todos los insectos implican el mismo riesgo ni todas las zonas tienen la misma exposición. Por eso, antes de viajar con un perro o un gato, especialmente en verano, conviene consultar con el veterinario si es necesario reforzar la protección antiparasitaria o adaptar la pauta preventiva", señala Sánchez-Paniagua.

Las zonas de mayor riesgo en España

El riesgo varía según la zona geográfica, la época del año, la temperatura, la humedad y los hábitos del animal. En el caso de la leishmaniosis, distintos estudios sitúan las áreas de mayor incidencia en el suroeste y centro peninsular, la costa mediterránea, Baleares y la cuenca del Ebro, aunque su distribución es dinámica y actualmente hay zonas de riesgo repartidas por buena parte del país. 

perro cesped

Para la dirofilariosis, las áreas de especial atención incluyen regiones cálidas y húmedas como Andalucía, Extremadura, Canarias, Baleares y la costa, si bien la expansión de los vectores hace recomendable no bajar la guardia en otras zonas.

También conviene extremar la precaución en viajes a zonas rurales, áreas próximas a ríos, embalses o humedales, viviendas con jardín o espacios con vegetación densa, donde mosquitos y flebótomos encuentran condiciones favorables para reproducirse y mantenerse activos durante más tiempo.

Prevención diferenciada para perros y gatos

La prevención debe plantearse de forma individualizada. En perros, el veterinario puede recomendar collares o pipetas con efecto repelente frente a flebótomos y mosquitos, así como otros antiparasitarios externos o internos según el riesgo de cada zona, e incluso valorar la vacunación frente a la leishmaniosis o la prevención farmacológica frente a la dirofilariosis.

Gato Exterior

En gatos, la prevención exige especial cuidado: algunos productos formulados para perros pueden resultar tóxicos e incluso mortales para ellos, por lo que nunca debe aplicarse un antiparasitario sin confirmar antes que es apto para la especie. La edad, el peso, el estado de salud y si el animal vive en interior, exterior o viaja con frecuencia son factores determinantes a la hora de elegir la opción más segura.

"La protección antiparasitaria no debería elegirse solo por comodidad o duración, sino por adecuación al animal y al riesgo real. No es lo mismo un perro que vive en una zona urbana y sale a paseos cortos que otro que viaja a la costa, duerme en una vivienda con jardín o pasa tiempo cerca de zonas húmedas. Y en gatos, la seguridad del producto es especialmente importante", añade la veterinaria.

Imágenes | Ankit RainloureAlexas Fotos

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