No hay nada más frustrante que abrir el lavavajillas esperando platos relucientes y encontrarse con un olor desagradable que invade toda la cocina. Con el uso diario, es normal que se acumulen restos de comida, grasa y cal en rincones que no vemos, convirtiendo el electrodoméstico en un foco de bacterias y humedad.
Si ya has probado con limpiadores especiales y soluciones mágicas de TikTok sin éxito, no te preocupes: eliminar el mal olor no requiere productos costosos, sino una técnica profesional que ataca el problema de raíz.
Se trata del método de la triple limpieza, basado en tres pasos clave que solemos pasar por alto. En primer lugar, es fundamental extraer y lavar el filtro bajo agua tibia con un cepillo y jabón; aquí es donde se acumulan la mayoría de los residuos orgánicos.
Una vez limpio el filtro, pasamos al truco maestro: el ciclo de desinfección natural. Coloca un recipiente boca arriba en la bandeja superior con un vaso de vinagre blanco y espolvorea bicarbonato de sodio por el suelo del aparato. Programa un ciclo largo a máxima temperatura (60°C o más) para que ocurra la magia: el vinagre disolverá la cal y la grasa, mientras que el bicarbonato neutralizará cualquier olor persistente.
Este ejercicio de limpieza profunda debería ser un hábito mensual para alargar la vida útil del aparato. Como consejo extra, deja la puerta entreabierta unos minutos tras cada lavado para evitar que la condensación genere moho. Así, conseguirás platos impecables y una cocina siempre con aroma a limpio.
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