La misteriosa pirámide enclavada en un bosque de Escocia que esconde una bonita y triste historia

Se trata de una muestra de amor decimonónica de una reina ante la muerte de su amado esposo

Piramide Escocia Alberto
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

Las pirámides, más allá de cuatro conspiranoicos que creen que fueron construidas por extraterrestres, han pasado a los libros de Historia como uno de los grandes hitos de la cultura egipcia. A modo de ofrenda y enterramiento, estas magníficas construcciones se han erigido en un legado de algunos poderosísimos faraones, además de ser una fuente de ingresos para el actual Egipto.

Sin embargo, no son los únicos enterramientos de esta clase que vemos en el Mediterráneo pues, a su manera, la cultura talayótica de las Islas Baleares también representa ese tipo de enterramiento milenario. También en la antigua Babilonia, los famosos zigurats –o pirámides escalonados– ocupaban otro lugar preeminente en esta cultura de Oriente Medio, solo que tenían más que ver con devociones y rezos que con enterramientos.

Un vistazo a…
Consejos para viajar seguro este verano

Lo que no mucha gente sabe es que, seguramente, la pirámide más extraña del mundo esté en Escocia. No pasará a la Historia por sus enormes dimensiones. Tampoco por su antigüedad, pero sí por su rareza.

¿Qué pinta una pirámide de apenas 11 metros de altura construida a mediados del siglo XIX en mitad de un bosque de coníferas escocés? La respuesta sencilla es amor, pero la respuesta más elaborada nos retrotrae a la Reina Victoria, que durante más de 60 años condujo los designios del Reino Unido, desde 1837 hasta el año 1901, con uno de los reinados más longevos que se recuerdan en un monarca contemporáneo.

Balmoral Cairns 5 Wandering Aberdonian El Cairn del Príncipe Alberto es el más grande de los 16 cairns presentes en Balmoral, la mayoría de ellos erigidos por la Reina Victoria. ©Visit Aberdeen.

Para desgracia de la Reina de Victoria, tuvo que transitar por ese reinado viuda durante 40 años, tras el fallecimiento del Príncipe Consorte Alberto, su esposo desde el año 1840, cuando ambos se casaron con apenas 21 años.

Profundamente enamorada de su marido que, a la sazón, también era su primo, la Reina Victoria enviudaría en el año 1861. La causa de la muerte del Príncipe Alberto fue, aparentemente, una fiebre tifoidea, aunque lo cierto es que padecía otras patologías previas que bien podrían haber sido la causa real de su muerte.

Ante el duelo que embargó a la Reina Victoria, parte de su decisión para honrar el legado del Príncipe Alberto fue construir una pirámide en las proximidades del Castillo de Balmoral, que la pareja adquirió en el año 1852 por 32.000 libras de la época, lo que supondría actualmente unos 4,4 millones de libras que, además del antiguo castillo, suponía un terreno circundante de más de 20.000 hectáreas.

Balmoral Cairns Situado en una colina, el Cairn del Príncipe Alberto se levantó apenas unos meses después de su muerte, en el año 1862. ©Visit Aberdeen.

Allí, al modo tradicional escocés, la Reina Victoria decidió erigir distintos cairns, o montículos de piedras, un antiguo rito para honrar victorias, nacimientos o fallecimientos, incluyendo el matrimonio de buena parte de sus hijos.

Sin embargo, el más grande de estos cairns o pirámides es el que la Reina Victoria dedicó en 1862 al Príncipe Alberto, apenas varios meses después de su muerte, levantando una pirámide de 11 metros de alto como conmemoración de su vida.

En la actualidad, los Balmoral Cairns son uno de los lugares más turísticos de la comarca escocesa de Aberdeenshire y se pueden visitar, con entrada previa, incluyendo la ruta por algunos de los más de quince cairns que hay distribuidos por la zona, dentro del Cairngorms National Park.

Imágenes | Visit Aberdeen

En DAP | Inglaterra quiere tener su propia DO de whisky. A los escoceses no les ha gustado un pelo: “Es un acto de sabotaje”

En DAP | Escocia está intentando reintroducir el lince en las Islas Británicas. En pleno invierno, uno de los cuatro ya se ha muerto

Inicio