Si buscas una receta sencilla y reconfortante de las que siempre funcionan, no te pierdas este plato de pollo en salsa de nata que podrás preparar con ingredientes básicos y en muy poco tiempo.
El pollo es uno de los ingredientes más versátiles de la cocina y combina especialmente bien con salsas suaves y cremosas. En esta preparación, la nata aporta una textura sedosa que envuelve la carne.
Para potenciar el resultado, basta con añadir algunos ingredientes como el tomate seco y las espinacas, y dejar que la salsa reduzca ligeramente para que concentre todo su sabor. El resultado es un plato sencillo pero muy apetecible, ideal para acompañar con arroz, pasta o un buen trozo de pan.
Primero cortaremos las pechugas a la mitad a lo largo y luego en trozos más pequeños. Mezclamos la harina con un poco de sal y pimienta, y rebozamos las pechugas para cocinarlas con un hilo de aceite en una sartén bien caliente 3 minutos por cada lado. Retiramos y reservamos.
En la misma sartén derretimos la mantequilla, incorporamos el caldo, los tomates secos, las hierbas y las especias y cocinamos 2 minutos.
Vertemos la nata y calentamos 1 minuto antes de incorporar las espinacas y el parmesano y proseguir con la cocción 2 minutos más.
Añadimos el pollo a la salsa, y cocinamos 4 minutos.
Con qué acompañar el pollo en salsa de nata
Atrévete a preparar una pasta fresca casera al huevo para acompañar esta receta de pollo en una salsa cremosa y suave ideal para comer con pasta recién hecha.
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