Cada temporada, Alberto Chicote pone el foco sobre negocios de hostelería que atraviesan momentos complicados. En uno de los últimos episodios de 'Servicio Secreto by Chicote', el chef se desplazó hasta Peñíscola para analizar el funcionamiento de Casa Pepe (Heidi), un restaurante en el paseo marítimo que acumulaba importantes problemas organizativos.
Con la infiltración de Chicote en el restaurante el pasado febrero (cuando medios locales publicaron que el chef estuvo rodando en la localidad), el programa mostró una cocina con numerosas deficiencias que le valió a Chicote afirmar en el programa: "Está peor que una piedra de sacrificios mayas".
En la emisión, el cocinero accede al local de noche, infiltrándose previamente, para ver lo que considera la realidad en crudo y sin filtro: "Esto es una especie de almacén...un almacén de mierda", sentencia Chicote con solo poner un pie.
Ciertamente, la gestión del local había ido perdiendo el rumbo con el paso de los años. Detrás de esa situación había una historia marcada por las dificultades personales y económicas de una familia que llevaba tiempo intentando sacar adelante el negocio pese a las adversidades.
El propietario, Pepe, había desarrollado gran parte de su carrera profesional como camarero y jefe de sala en establecimientos de Andorra, Francia y Mónaco. Sin embargo, circunstancias familiares le obligaron a asumir también las tareas de cocina, un ámbito en el que tuvo que aprender sobre la marcha mientras el restaurante acumulaba deudas y perdía parte de su clientela.
La situación se complicó todavía más tras el fuerte temporal que afectó a la costa de Peñíscola en 2021. El local que gestionaban entonces quedó seriamente dañado por la entrada de arena y agua, obligando a la familia a trasladar el negocio a otro establecimiento cercano y a asumir una importante carga económica para poder continuar con la actividad, según muestra el programa.
Chicote en el interior de la cocina, de noche. / La Sexta
Una reorganización completa
La intervención del programa no se limitó a una reforma estética. También supuso una redistribución de funciones dentro del restaurante. Pepe volvió a centrarse en la atención de los clientes, mientras otros miembros de la familia asumieron mayores responsabilidades en la cocina con el objetivo de aprovechar mejor la experiencia de cada uno.
El cambio buscaba recuperar uno de los puntos fuertes del negocio: el trato cercano con los comensales. La nueva organización pretendía mejorar tanto la calidad del servicio como la elaboración de los platos antes del inicio de la temporada alta.
Un tiempo después del paso de Chicote, a diferencia de otros establecimientos por los que ha pasado el cocinero mediático, Casa Pepe continúa abierto en junio de 2026 y encara la campaña estival después de los cambios introducidos tras el programa. En redes mantiene una valoración media de entre 3 y 4 puntos sobre 5.
Entre las reseñas más recientes destacan comentarios que elogian el ambiente familiar, la atención recibida y platos como los arroces, las bravas o los callos. Varios clientes también subrayan la cercanía del personal y la buena ubicación del restaurante, a pocos metros de la playa.
La evolución de las opiniones refleja una mejora apreciable respecto a meses anteriores. Buena parte de las valoraciones positivas se concentran a partir de la primavera de 2026.
Ahora queda por comprobar si esa tendencia se consolida durante el verano, una época clave para la hostelería de Peñíscola y una oportunidad para que Casa Pepe recupere definitivamente la confianza de vecinos y turistas.
Fotos | Google Maps y La Sexta
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