Tan solo hace falta sustituir un filete de ternera por salmón una vez a la semana para mejorar la salud y contaminar menos

Un nuevo estudio vuelve a confirmar que no hace falta volverse vegetariano o vegano para llevar una dieta que sea más saludable y sostenible con el planeta

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Liliana Fuchs

Editor

Nuestra dieta influye en nuestra salud y también en la del planeta. Y para reducir el impacto negativo que tiene lo que comemos en ambos frentes, los expertos recomiendan reducir el consumo de alimentos de origen animal. Pero no hace falta hacerse vegetariano o vegano para tener una dieta más sana y sostenible, con solo sustituir un filete semanal por pescado los efectos positivos ya serían más que notables.

Son las conclusiones de un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Research: Food Systems, que pretende ser una llamada de atención sobre el exceso de carne que consume, de media, la población británica, entre dos y tres veces más de lo recomendado. Un exceso que tiene consecuencias negativas tanto en la salud de la población, con cifras preocupantes de sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares, como en el medio ambiente.

El trabajo desarrollado por investigadores de las universidades de Bristol y Southampton, afirma que sustituir un filete de ternera por salmón una vez a la semana podría ahorrar la cantidad de carbono equivalente a la necesaria para volar de Londres a Marruecos.

Salmon

Este sería uno de los cinco escenarios que los autores contemplan en su estudio, en el que se analizan cinco vías para reducir el impacto ambiental de la dieta:

  • BAU (Bussiness as usual): mantener las tendencias alimentarias actuales.
  • REDUCE: reducir la cantidad de proteínas ingeridas mediante la disminución del consumo de carne y productos lácteos.
  • SWAP: sustituir la carne de vacuno por salmón una vez a la semana.
  • NHS Eatwell: seguir las recomendaciones dietéticas del sistema nacional de salud británico.
  • Planetary: la dieta para la salud planetaria de EAT-Lancet.

Utilizando información de 4000 hogares británicos de la base de datos Family Food Dataset, se elaboraron modelos de resultados para el periodo comprendido entre los años 2021 y 2050, calculando la reducción correspondiente de las emisiones de carbono en cada caso.

Los autores descubrieron que, si se mantienen las tendencias dietéticas al mismo ritmo que entre 2001 y 2021, habría una reducción de emisiones de carbono relacionadas con la alimentación del 15 %, lo que equivale a un vuelo de ida y vuelta desde Londres a Madrid. Pero el efecto sería casi el doble si, además, se sustituyera un filete de vacuno semanal por una ración equivalente de salmón.

Y a menor consumo de carne y otros productos de origen animal, mayores serían esos efectos. La opción REDUCE supondría una reducción del 39% de las emisiones; la dieta Eatwell reduciría las emisiones en un 42%; y la dieta Planetary reduciría las emisiones en un 49 %, casi la mitad. 

“Llevar a cabo cambios sencillos en nuestra alimentación podría suponer una reducción importante de las emisiones de carbono, algo necesario para la sostenibilidad medioambiental”, afirma la investigadora Jenny Baverstock, autora principal del estudio. “Un cambio fácil ofrece una ventaja tanto nutricional como medioambiental, lo cual es ideal, ya que ambas deben ir de la mano y no sacrificarse una en detrimento de la otra”.

Según los investigadores, aunque las emisiones vinculadas a la alimentación británica se han ido reduciendo en los últimos años, solo con pequeñas modificaciones que fueran asumibles para la población general esa reducción podría ser mucho mayor, ayudando a cumplir el objetivo del Gobierno británico de alcanzar emisiones netas cero para el año 2050. 

Aunque cambiar la carne por proteínas vegetales sería más beneficioso, se eligió la ternera y el salmón como el cambio más práctico que el público británico podría adoptar de forma realista, pues son productos cotidianos y habituales en la cesta de la compra en el Reino Unido. Además, la población británica consume un 31% menos de pescado y marisco de lo que dictan las recomendaciones dietéticas generales.

Este estudio coincide con trabajos previos que también señalan los beneficios que tendría sustituir parte del consumo de carne por pescado, preferiblemente pescado azul y de pesca o producción sostenible, como las sardinas y los boquerones.

Referencia

Adapting the source of protein in diets to reduce carbon emissions: a UK case study exploring aquaculture’, Jenny Baverstock, Daniel Romero-Saavedra and Guy Matthew Poppy in Environmental Research: Food Systems.

Imágenes | Magnific/KamranAydinov/4045

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