
Tal vez la pregunta con la que empieza esta entrada es un poco capciosa, ¿por qué algunos libros de recetas son malos?. ¿Estoy diciendo que hay libros malos y libros buenos? ¿Son muchos los libros malos, o son pocos? ¿Soy yo, alguien que puede juzgar los libros de recetas? ¿En qué se puede caracterizar un libro malo? ¿No seremos nosotros los que no sabemos hacer e interpretar las recetas que en ellos vienen? Seguro que nos podemos hacer mil y una preguntas, intentemos resolver algunas.
Yo voy a poner mi granito de arena para intentar deshacer la madeja que acabo de liar, bien liada. Bien, libros hay muchos, cientos, miles o muchos más de miles, probablemente en esto de las recetas de cocina. Probablemente un buen libro se identifica a simple vista: un buen autor, una buena construcción del propio libro, y encima las recetas son impresionantes. Bueno, probablemente, tampoco hagamos ni una sola de esas recetas y tengamos el libro muerto de risa en la librería. O probablemente no.
¿Qué es un buen libro de cocina?
En este si o no se va a encontrar realmente la resolución de casi todas las preguntas. Todo va a depender de los ojos de quien mire el libro, ya que con toda seguridad la mayoría de veces identificaremos un libro bueno o lo calificaremos como malo si las recetas que hacemos cumplen las expectativas que de ellas teníamos antes de hacerlas, e incluso antes de comprar el libro.
En mi estantería debo tener unos 200 libros de cocina (multiplicando unos 35 libros por cinco baldas de estantería y haciendo una ligera aproximación), la mayoría de recetas entre algunos diccionarios, ensayos y revistas. Estas últimas las acabo tirando después de guardarlas durante mucho tiempo esperando a ver si hago algo con ellas. Y el resto de libros, si fuese muy exigente diría que muy pocos buenos.
Ahora bien, para mi qué es un buen libro de recetas se va a definir por esa capacidad que tenga de satisfacer las expectativas generadas antes de tenerlo o después de una primer lectura rápida. Así de sencillo. Está claro que tengo mis autores preferidos, como pueden ser los libros de Jamie Oliver. Pero intento no guiarme por si un libro lo firma alguien conocido o no.

Llego a una librería y lo primero que hago es mirar todos los libros, me guío muchas veces por esos libros baratos que no sabes quien los ha hecho, porque no son más que recopilaciones que encargan editoriales a empresas que hacen contenidos y estas últimas lo que suelen hacer es comprar recetas a terceros y después revisarlas para ver si están correctas.
Las revisiones de estos libros las realiza, por lo general, gente experta que sabe del tema, aunque puede haber de todo. ¿Pero por qué me gustan estos libros? Pues, sinceramente porque yo busco en un libro que me aporte ideas, más que recetas a seguir de la A a la Z. Por lo que casi nunca hago una receta siguiéndola.
Hay verdaderas obras de arte que hay que tener en cuenta, y esas son las que vienen definidas por una encuadernación de lujo, unas fotografías sorprendentes, explicaciones sublimes, un hilo argumental que en ocasiones está genial. Por supuesto que también hay que tenerlos, pero estos libros creo que nos sirven de poco, si lo que queremos es realmente cocinar.
Y por último, en esta clasificación de los buenos libros acudiría a los manuales de cocina, manuales difíciles de encontrar y que seguro que en casa casa hay al menos un libro al que se acude habitualmente para consultar dudas o recetas. Esos libros que se cuentan con los dedos de una mano, son los que cuentan como realmente buenos.

¿Qué es un mal libro de cocina?
Un mal libro de cocina va a venir definido, desde mi punto de vista y como es lógico por todo lo contrario que he expuesto anteriormente. Es decir, tendríamos una clasificación contraria a lo anterior.
Los libros baratos, vistos desde una realización mediocre, una mala corrección de las recetas en la elaboración del libro. Ingredientes que no se corresponden con las fotografías… ¡Ah, las fotografías! Ni un libro con buenas fotos es un buen libro ni un libro que carece de ellas es un mal libro. Eso tendríamos que tenerlo presente.
Si lo que buscas es inspiración, tal vez un libro de una gran firma, de un gran cocinero, te la pueda aportar. Pero en la mayoría de casos estos libros, aún siendo buenos, no se caracterizarán por ser un buen libro indicado para ti.
En definitiva un mal libro, puede ser desde el libro penoso que no merece ser comprado porque se “huele” a distancia que lo es o también un buen libro (no he dicho un libro bueno) que no cumple nuestras expectativas.
Y por último, no quería despedir este post sin aclarar que un mal libro también lo hace la mano del cocinero que práctica con sus recetas. En muchas ocasiones nos creemos Arzak e innovamos en recetas en las que no toca innovar y luego le echamos la culpa al libro. Así que, dejemos las adaptaciones a quien pueda adaptar y si no estamos seguros, sigamos al pie de la letra las recetas.
Foto | jorgemejia | wickenden
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Comentarios
Hay libros de recetas malos, porque los escritores, son realmente malos, tanto en la cocina, como en la planificación del trabajo editorial.
Un libro de recetas, no puede ser "El Quijote" en cada receta, ni tampoco debe estar simplificada a los ingredientes y sus cantidades. Un libro de recetas debe estar enfocado a cualquier públlico, aunque pueden haber libros dedicados a cierto público, como el femenino, o profesionales.
Cuando hay ilustraciones gráficas del proceso de la receta, explicaciones claras, con un lenguaje común u expuestas de un modo claro, entonces es un libro con futuro. Recuerdo algunas publicaciones de Arguiñano y Jamie Oliver, que las considero agradables de seguir y leer.
Los editores de DAP, serían buenos candidatos a realizar libros de recetas, de buena calidad ilustrativa y gráfica, tal como las vemos en este blog. Y por cierto...¿Quién necesita un libro de recetas, teniendo DAP?
-- editado por última vez a las 18:20
Tengo muchos libros de cocina, tantos como tu no, no sabría donde ponerlos:)) los que tengo no son malos ya que los he escogido por algún motivo que me gusta o interesa, pero si los he visto y es que algunos no te apetece nada comprártelos. Creo que un buen libro no hace que sea caro, tengo libros de 3€ que tienen unas eplicaciones, fotos y variedad de recetas que son una maravilla. Me fijo mucho en la calidad de las fotografías, una tontería, en la encuadernación, como mo me convenza no lo compro. Creo que cada uno dependiendo de su experiencia le gustaran unos más que otros, a mi me gustan que se acompañen de fotos te haces una idea más clara de la receta, presentación, textura, color etc. Hce años me tocaron en un sorteo una serie de libros de de cocina de varios restaurantes conocidos de Cataluña, buenos restaurantes, pues los libros no me gustan nada, letra, letra y con muy poca personalidad, pero los tengo en la estanteria, nunca se sabe a mejor un día consulto alguna, pero no puedo tirar un libro, para mi son sagrados. Saludos!!!
Yo también me fijo en las fotos, Silvia (y si las hay paso-a-paso, mejor, aunque suelen ser pocos los libros que las traen), y huyo de los ingredientes raros (a veces acabas de leer una receta pensando "¿y cómo preparo yo esto en casa??") El último que compré (porque tiro de bibliotecas) es uno de repostería de Susaeta Ediciones. No he hecho aún ningún plato, pero tiene buena pinta, con todo lo anterior y un apartado de técnicas de cocina... Ah, y si incluyen un vocabulario culinario, también suma, que hay mucho que aprender ;-)
Yo creo que hay algunos libros de pastelería, en el que por mucho que sigas al píe de la letra la receta no sale bien porque las cantidades están mal. Recuerdo uno de la escuela en el que ya el profesor nos cambiaba la cantidad en uno de los ingredientes de una receta...aunque de todo el libro era la única, pero hay algunos que no sirven para nada.
Fotos y explicaciones claras, cuando veo mucha letra no lo compro porque sé que ese libro va a morir en la librería sin usarlo.
Mi última adquisición se llama "El libro de Cocina" de Blume, me encanta porque hay fotos, hasta los resúmenes son en foto, son recetas paso a paso y tiene al final técnicas varias.
Además tiene recetas muy curiosas y divertidas de distintos países (también alguna de las de toda la vida)
:) estoy encantada
Un libro me parece malo si tiene erratas en las recetas, que ya me ha pasado, y de famosos conocidos, me lanzo a comprar la 1ª edición y a veces no están debidamente corregidas, da una rabia... Me fijo también que tenga buenas fotos, buena tapa dura... Soy algo exigente quizás pero si pago algo quiero lo que pago claro. A pesar de ello cualquier día de estos ya llego también a tus 200...
Que locura de biblioteca tienes Dani, una pasada! Yo creo que los mejores libros de cocina, no de ahora, pero si esos de toda la vida vienen sin fotos. Ahora ya no pasa, pues están estupendamente ilustrados, independientemente de la receta.
Según me ha comentado un pastelero conocido, algunas de las primeras ediciones de libros de grandes pasteleros y chocolateros venían con recetas erradas a posta, querían vender pero no dar realmente sus recetas, no se si es verdad, pero en caso de que lo sea concidero eso un mal libro.
Yo por lo general compro libros después de leer muchos comentarios. Pero la verdad no compro los de grandes cocineros, porque son tan elaborados que con sólo leerlos ya me canso, es mejor ir al restaurante y disfrutar a tope.
En cualquier caso, las bibliotecas gastronómicas son deliciosas...
Para mi un libro de recetas es bueno o malo, según explique la forma de hacer las recetas y en mi opinión una gran mayoría de los que hay en el mercado son si no malos muy malos, se limitan a poner una foto eso sí, muy bonita, una lista de ingredientes y una explicación de como hacer la receta de menos de 30 palabras. Una receta debe ir explicada para que hasta el más neófito en cocina sea capaz de hacerla sin quedarle ninguna duda.
Por lo demás si las recetas son buenas o malas, nos interesan o no, es algo que el escritor no puede controlar ya que depende de los gustos del lector.
Saludos.
Me parece una entrada muy interesante. Sólo soy aficionada y tengo pocos libros de cocina, pero también me pasa igual, algunos los uso mucho y otros no los cojo desde el día en que los compré, algunos porque no me fijé en que tenían unos ingredientes muy difíciles de conseguir (creo que simplemente son una traducción de un libro extranjero) y otros porque da la impresión de que esas recetas no han sido realmente hechas. Y aquí voy ¿creéis que hay malos libros porque sus autores no han hecho realmente esas recetas?
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