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Azucar

La búsqueda de sustitutos para el azúcar ha sido una constante durante los últimos 50. Conocido el gran poder calórico del azúcar de mesa, la industria alimentaria se ha lanzado a buscar sustitutos del azúcar, que endulcen pero que no engorden, los conocidos como edulcorantes. Si hay un edulcorante “polémico”, ese es sin lugar a dudas el aspartamo.

Como suele ocurrir con cualquier nuevo producto, y más si proviene de la industria química alimentaria, rápidamente surgen las voces de alarma que lo señalan como posible causante de problemas de saludo. ¿Qué hay de cierto en todo lo que se cuenta sobre el aspartamo? ¿es seguro? ¿realmente sirve para perder peso o por el contrario hace que lo ganemos?

Qué es el aspartamo y cómo se metaboliza

El aspartamo es una molécula compuesta por dos aminoácidos, el ácido aspártico (de ahí su nombre), la fenilalanina. Al descomponerse puede dar como residuo un alcohol, el metanol. Este edulcorante fue descubierto, patentado y comercializado por la empresa, bajo varios nombres por la empresa NutraSweet, y autorizado para su consumo en Europa bajo el nombre de E-951. Como muchos otros productos, su descubrimiento fue por puro azar. Se estaba investigando un medicamento anti úlceras, y uno de los investigadores, al probarlo, descubrió su dulzor.

Su poder edulcorante se estima en unas 200 veces la del azúcar de mesa. Se encuentra presente en la gran mayoría de productos Light. Cuando uno habla de aspartamo, parece que estamos hablando de algún tipo de compuesto extraño, pero como vemos, su formulación se reduce a dos aminoácidos que también están presentes en muchos otros alimentos. Luego volveremos sobre esto.

Estudios y controversia

El aspartamo, como muchos otro aditivos alimentarios, no ha estado exento de controversia desde su descubrimiento. Se le ha acusado prácticamente de todo, cáncer, migrañas, cambios de comportamiento… Obviamente, su aprobación siguió todos los protocolos necesarios y tanto en USA como en Europa su consumo está permitido como totalmente seguro en las cantidades recomendadas.

Hay que tener en cuenta que el aspartamo, una vez ingerido, se descompone rápidamente en sus dos aminoácidos mas alcohol, y que los tres componentes, son productos presentes de forma natural en infinidad de alimentos. Por tanto, demostrar que el aspartamo es perjudicial “per se” es algo complejo. Una posibilidad es que algún residuo metabólico se fuera acumulando en el organismo. No obstante, todo indica a que el aspartamo se digiera muy rápidamente en el intestino y no se ha podido podido comprobar que esta acumulación se produzca, o que si lo hace, sea perjudicial.

El estudio Ramazzini sobre el Aspartamo

Sin embargo, son varios los estudios que han investigado esta posibilidad, siendo el más importante el efectuado por un equipo de investigadores italianos, conocido como estudio Ramazzini. En este estudio, se demostraba que el aspartamo podría producir distintos tipos de cáncer en ratones.

Sin embargo, el estudio fue criticado por numerosos investigadores y rechazado por las agencias alimentarias de USA y Europa. Su principal problema es que usaba los mismos ratones de laboratorio que usó el equipo de Seralini para su estudio sobre los transgénicos. Como vimos, estos ratones, de forma natural, tienen una tendencia a sufrir cánceres con la edad, que es difícil de discriminar de otros factores. En el caso del aspartamo, y para determinar su efecto a largo plazo, también se dejó vivir a los ratones demasiado tiempo.

Hay que tener en cuente que llevamos consumiendo aspartamo desde los años 80, hace más de 30 años, y hasta la fecha, ninguna autoridad alimentaria o sanitaria, más allá de teorías conspiranoicas, ha señalado problema alguno con su uso. De hecho, las dos agencias alimentarias de USA y Europa han reconocido al aspartamo oficialmente como seguro.

Aun así, en la actualidad, la EFSA (European Food Safety Authority) ha abierto un proceso para tomar en consideración las últimas investigaciones sobre el aspartamo, aunque su preocupación no es tanto sobre el efecto del aspartamo en el organismo, sino sobre posibles residuos que se generen tras largos procesos de almacenamiento.

¿Cuánto Aspartamo podemos tomar?

Como todo en nutrición, la dosis hace el veneno. Una copa de vino es saludable, 10 litros te podrían matar. Una borrachera una vez, no te va a destrozar el hígado. 10 copas de vino al día, toda la vida, puede que sí. Con el aspartamo, como con cualquier sustancia, pasa igual. En el caso del aspartamo, para que una persona pudiera ingerir una dosis perjudicial, se tendría que tomar unas 50 latas light de cola. Y eso sería una borrachera.

La ingesta máxima recomendada es de 50mg/Kg/día y esto son unas 12 latas de cola. Obviamente esto es mucho más de lo habitual. En realidad, el consumo medio se sitúa en unas 10mg/Kg/día, unas dos latas, siendo USA el país que más consume con unos 43.000 millones de latas al año.

He oído que las bebidas light, a la larga, hacen que ganemos peso.

Sí y no. Es cierto que hay estudios que demuestran que las personas que consumen bebidas edulcoradas, tienden a pesar más. La cuestión está en qué fue antes, si la gallina o el huevo. ¿Son obesas de antes, y por eso tienden más a tomar productos light, o es al revés? Lo que sí se ha podido demostrar es que los edulcorantes, afectan a la palatabilidad, y pueden inducir a nuestro cerebro a querer comer más cosas dulces. Ahora bien, esto mismo se produce con el azúcar, o la miel, o las grasas.

De hecho, otros estudios paracen indicar que el remplazo de bebidas azucaradas por light, sí que podría ayudar en el pérdida de peso.

La fenilcetonuria. Único peligro real demostrado

Este sí es el único caso que se conozca hasta la fecha, donde el aspartamo tiene un efecto negativo sobre la salud. Los fenilcetonúricos, no pueden procesar la fenilalanina, porque su hígado carece de la enzima funcional correspondiente. Obviamente, y dado que el aspartamo tiene fenilalanina, su consumo sería peligroso para estas personas. Este es el motivo, por el que si os fijáis, las latas de refrescos light, tienen una frase que dice “contiene una fuente de fenilalanina“. Así los PKUs (así se conoce a los afectados por la fenilalcetonuria), pueden reconocer fácilmente el peligro.

El resto de la población que no tiene PKU, tiene una enzima perfectamente funcional, y no tiene mayores problemas a la hora de metabolizar el aspartamo. En definitiva, esta es la única salvedad demostrada que tiene el aspartamo hasta la fecha.

Para llevar

Lejos de teorías conspiranoicas, el descubrimiento del aspartamo, así como su uso en la industria alimentaria, creo que supone un ejemplo de cómo se debe comprobar la seguridad de un aditivo. Son muchas las investigaciones realizadas sobre el mismo, sin que hasta la fecha, se haya podido demostrar su toxicidad, a las dosis que se consumen habitualmente. Incluso, se ha llegado a reconocer el peligro para el colectivo de los PKUs, y modificar el etiquetado de las latas adecuadamente.

Por otro lado, nada de lo que ingerimos está exento de riesgos, pero sí que podemos decir, con los datos que tenemos ahora mismo, que el aspartamo es seguro y que puede ser una buena alternativa, si lo que queremos es reducir la ingesta de calorías, dentro de una dieta habitual.

Imagen vía | Por El Gran Toñeti
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