Cuando Carol Sao Luis, propietaria del restaurante Tropicaña en en Orro (Culleredo, A Coruña), recibió la llamada de una mujer que quería organizar un cumpleaños, no sospechó nada. El local, un negocio familiar especializado en carne a la brasa, está acostumbrado a acoger celebraciones. Pero lo que parecía un simple cumpleaños infantil terminó convirtiéndose en una gran fiesta por todo lo alto que ha dejado una deuda de casi 7.000 euros.
“Hemos sufrido el mayor simpa del siglo”, explica la misma Sao Luis en las redes sociales del restaurante, un negocio que puso en marcha hace pocos años en esta pequeña aldea coruñesa junto a su marido Leo, con quien llegó a España hace unos 15 años. En 2016 abrieron su propio restaurante, y tras una profunda reforma a raíz de la pandemia nació el definitivo Tropicaña, el restaurante de sus sueños en el que regentan una cocina basada en la gastronomía de su país, con guiños a la cocina gallega e italiana.
Un negocio en el que la pareja y su equipo invierte muchas horas de trabajo y esfuerzo para sacar adelante, y al que un golpe como el que acaba de sufrir puede hacer mucho daño. Lo que iba a ser la fiesta de cumpleaños de una niña de cinco años escaló hasta acoger a más de 80 invitados, “que comieron de todo, bebieron de todo, en un evento muy grande y, al final, casi 7.000 euros de perjuicio que nunca se volvieron a pagar”, cuenta la hostelera. De poco sirvieron los 500 euros que habían abonado como fianza.
Los hechos se remontan a principios de agosto, cuando Carol Sao Luis recibió la llamada de una mujer que, según le contó, quería que el cumpleaños de su hija pequeña fuera especial porque estaban pasando una mala racha tras fallecer un familiar. Tan especial que no solo sería multitudinario: acabó contratando todos los extras posibles que ofrece el local, incluyendo aperitivos, carnes, mariscos, barra libre de alcohol y tartas. “Además de toda la comida había hinchables para los niños, botellas personalizadas y se sirvió alcohol sin parar durante casi tres horas”, cuenta a La Voz de Galicia.
La fiesta se alargó más de la cuenta hasta que la hostelera fue a hacer cuentas con la mujer, momento en el cual todo terminó por torcerse. Según le contó, había discutido con su pareja y no podía pagarle en el momento, pero, aseguró, lo haría esa misma madrugada como muy tarde. Sospechando ya que no cumpliría su promesa, el matrimonio propietario del Tropicaña sacó una foto de la matrícula de su coche por si tenían que denunciar. Y así ha sido.
De nada sirvieron los whatsapps que intercambiaron con la mujer durante las horas siguientes, pues cambió su relato negándose a pagar aludiendo a que no le habían prestado los servicios pactados. Según confirma el medio gallego, la fiesta, además, había dejado el local destrozado.
Una vez formalizada la denuncia ante la policía, esta les ha confirmado que tienen localizada a la mujer y que se trata, probablemente, de un delito de estafa. Ahora solo les queda esperar con la esperanza de poder recuperar su dinero, pero, sobre todo, Carol Sao Luis quiere que su caso sirva de ejemplo para que no se produzcan más 'simpas' de este tipo. “Es muchísimo dinero para un negocio como el nuestro y estas cosas no pueden pasarse por alto”.
Imágenes | Tropicaña by O Sombreiro