Es uno de los edulcorantes más usados en la industria alimentaria, en productos que van desde los chicles y caramelos hasta yogures, mermeladas, salsas, postres lácteos o dulces para diabéticos. El xilitol es un edulcorante sintético con un sabor similar al azúcar, tiene pocas calorías y no produce caries, pero un nuevo gran estudio advierte que quizá no es tan inocuo como hasta ahora pensábamos.
El término xilitol suena a artificial, aunque esa asociación no es del todo precisa. Realmente se trata de un edulcorante sintético que tiene origen natural, aunque la industria lo produce a gran escala mediante la hidrólisis ácida del azúcar presente en las fibras vegetales de algunas maderas. De hecho, se comercializa como azúcar de abedul para su uso doméstico, considerándose así un edulcorante "natural" muy popular en herbolarios y tiendas similares.
Tras superar los debidos controles y análisis de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), la Comisión Europea aprobó su uso comercial bajo el código europeo E-967, aunque se advierten de posibles efectos laxantes y de molestias digestivas cuando se produce un consumo excesivo. Al ser un polialcohol, no se absorbe por completo en el intestino delgado, lo que puede provocar gases, hinchazón o diarreas.
Sin embargo, los posibles efectos en la salud que puede provocar su consumo continuado a largo plazo no están tan claros, como sucede con la mayoría de edulcorantes actuales. Ahora, una nueva investigación vincula su ingesta con un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, infartos cardíacos e incluso la muerte por estas causas.
Se trata del mayor estudio hasta la fecha en este campo, cuyos resultados se han presentado en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado a finales de agosto en Múnich.
Los investigadores analizaron los datos de 17.710 personas procedentes de dos cohortes observacionales prospectivas: el Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento (CLSA) y la Investigación Prospectiva Europea sobre el Cáncer (EPIC)-Norfolk. Y compararon al 25 % con los niveles más altos de xilitol en sangre con el 25 % con los niveles más bajos.
Quienes presentaban los niveles más altos de xilitol tenían un 57 % más de probabilidades de sufrir un infarto de miocardio o un ictus, o de morir, en comparación con los que tenían los niveles más bajos, en un plazo de seis años. Al ampliar el análisis de datos a un plazo de 30 años, seguían teniendo un 18 % más de probabilidades de haber sufrido uno de estos episodios.
Los autores observaron una relación dependiente de la dosis, es decir: cuanto más altos eran los niveles de xilitol en sangre, mayor era la tasa de infartos. Además, es importante señalar que demostraron que el consumo de xilitol conllevaba un aumento constante de eventos cardiovasculares, independientemente de las características basales, como la edad y el sexo. Es decir, daba igual si la persona tenía otras condiciones asociadas con problemas del corazón, como obesidad o diabetes, y que puede predisponer a consumir más productos bajos en calorías. El riesgo aumentaba en todos los casos.
A pesar de que se trata de un estudio observacional, en el que la correlación no implica causalidad, los autores destacan la relevancia de sus resultados y demuestra la necesidad de realizar más estudios en este ámbito, pues los edulcorantes están cada vez más presentes en la dieta de la población general de todo el mundo.
“Las personas consumen edulcorantes artificiales porque creen que son más saludables que el azúcar, y los organismos reguladores generalmente los consideran seguros”, señala Marco Witkowski, del Hospital Universitario Charité de Berlín. “Nuestros hallazgos a largo plazo ponen de manifiesto lo poco que sabemos sobre la seguridad cardiovascular del xilitol e indican que se justifican más estudios, especialmente a medida que la cantidad de xilitol en los productos sigue aumentando“, concluye.
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