El consumo continuado de alimentos con edulcorante eritritol (E-968) afecta negativamente a las células cerebrales, lo que podría aumentar el riesgo de sufrir daños neuronales, trombosis e incluso accidentes cerebrovasculares o ictus.
Son las conclusiones de un reciente trabajo publicado en la revista Journal of Applied Physiology desarrollado por investigadores expertos en fisiología, que vuelve a poner sobre la mesa los posibles riesgos para la salud de la exposición al que se ha convertido en el edulcorante acalórico más popular de los últimos años.
En su investigación, los autores expusieron durante tres horas a células endoteliales microvasculares cerebrales humanas a la cantidad habitual de eritritol que suele emplearse para endulzar una bebida edulcorada artificialmente. Y descubrieron que esa exposición provocaba estrés oxidativo en las células, afectando a sus funciones normales, lo que podría contribuir al aumento del riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico. El eritritol, afirman, favorece la constricción de los vasos sanguíneos, haciendo que el cerebro sea más vulnerable frente a los coágulos, una de las principales causas de ictus.
A pesar de sus hallazgos, los fisiólogos reconocen las evidentes limitaciones del trabajo, pues se trata de una investigación in vitro y aislada de las células individuales, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre el potencial riesgo clínico del eritritol ni establecer una relación causal con el daño cerebral. Pero advierten que sus resultados coinciden con trabajos precios de estudios observacionales y afirman que es necesario seguir investigando.
“Se ha demostrado que los marcadores y mediadores de la función de las células endoteliales microvasculares cerebrales estudiados en este trabajo tienen una fuerte relación causal con el desarrollo de disfunción cerebrovascular, daño y lesión neuronal, trombosis y accidente cerebrovascular isquémico agudo”, declaran los autores.
Uno de los trabajos que más repercusión en los últimos años al respecto fue un estudio publicado en Nature a principios de 2023, que vinculaba el consumo de eritritol con un mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio e ictus, aunque gran parte de la comunidad científica cuestionó en su día la metodología y conclusiones del mismo. A finales de ese mismo año, la UE confirmaba la seguridad de este edulcorante, pero actualizando los límites seguros de ingesta.
Este nuevo trabajo, liderado por el experto en fisiología Christopher A. DeSouza, se suma a la evidencia científica que sugiere que el consumo de estos edulcorantes también puede tener efectos negativos en la salud. “Se necesitan más estudios clínicos sobre los posibles efectos a largo plazo del consumo de eritritol en la salud”, concluyen.
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