Amantes del café, estamos de enhorabuena. Ya tenemos otro motivo más para agradecer nuestro par de tazas diarias, también quienes prefieran el té. El consumo prolongado de dos o más tazas al día de estas bebidas podría reducir el riesgo de demencia y mejorar las funciones cognitivas, según concluye un nuevo estudio publicado en The Journal of the American Medical Association.
Pero ojo, que estos efectos beneficiosos solo se aplican a las versiones con cafeína y teína de ambas bebidas. El café descafeinado tiene otros beneficios, pero, según apuntan los autores de esta investigación, la clave para preservar y mejorar la función cerebral está en la sustancia estimulante de estas infusiones.
La cafeína y la teína contienen componentes bioactivos antiinflamatorios y antioxidantes como polifenoles, que ejercen una acción neuroprotectora, pues son capaces de reducir la inflamación, el estrés oxidativo y el daño celular, y ayudan a proteger al cerebro del deterioro cognitivo que normalmente se asocia con la edad.
Los datos obtenidos por este estudio, encabezado por la Escuela de Salud Pública T.H Chan de Harvard, refuerzan lo que ya vienen sugiriendo trabajos previos sobre el efecto del consumo de cafeína, pero que hasta ahora han sido siempre muy limitados. En esta nueva investigación, el equipo ha analizado los registros médicos de más de más de 13100 participantes a los que se ha hecho un seguimiento durante 40 años. Así, se evaluaron diferentes datos sobre la dieta, el grado de demencia, el deterioro cognitivo subjetivo y la función cerebral de los participantes, comparándolos con el consumo de café y té.
Los investigadores hallaron que quienes bebían habitualmente entre dos y tres tazas de café con cafeína, o entre una y dos tazas de té con teína al día, tenían un riesgo de entre un 15 % y un 20 % menor de padecer demencia que quienes no lo hacían. Además mostraron mejores resultados en varias pruebas de función cerebral, con un menor deterioro cognitivo.
Los autores, sin embargo, advierten de las limitaciones del estudio, pues las personas que consumen cafeína pueden ser menos propensas a padecer demencia por otras razones. Asimismo, aquellos que tienen problemas para conciliar el sueño, que ya es un factor de riesgo de sufrir demencia, evitarían de forma consciente la ingesta de cafeína o teína.
Los resultados, por tanto, han de ser tomados con cautela. “Nuestro estudio por sí solo no puede demostrar la causalidad, pero, según nuestro conocimiento, es la mejor evidencia hasta la fecha que analiza el consumo de café y té y la salud cognitiva, y es coherente con la biología plausible”, afirma Yu Zhang, que ha liderado el trabajo. Esta investigación abre la puerta a nuevos estudios que exploren si estas bebidas provocan cambios biológicos relacionados con la función cerebral, que podrían detectarse mediante pruebas como escáneres.
El consumo moderado de café y té está demostrando tener muchos efectos positivos en el organismo, pero los expertos recuerdan que no deben considerarse estas bebidas, ni la cafeína por sí misma, como algo mágico, y siempre debe ir su consumo ligado a un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada. Además, como advierte a The Guardian Naveed Sattar, médico especializado en medicina cardiometabólica, la cafeína también puede tener efectos negativos en algunas personas.
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