En plena canícula hay una sensación que casi todo el mundo ha experimentado alguna vez. Abres la puerta del edificio y el portal parece un refugio fresco, pero unos segundos después entras en casa y la temperatura vuelve a dispararse. Aunque pueda parecer un simple contraste, detrás de esta diferencia existe una explicación física.
Así lo explica la meteoróloga Núria Seró durante su intervención en el programa Si amanece nos vamos, de la Cadena SER, donde analiza por qué los portales suelen mantenerse varios grados por debajo de la temperatura que registran muchas viviendas, especialmente las situadas en las plantas más altas.
La sombra y los materiales ayudan
Según explica Seró, buena parte de los portales comparten varias características que favorecen una temperatura más baja durante el verano. En primer lugar, suelen permanecer a la sombra durante casi todo el día, protegidos por balcones, marquesinas o los propios edificios.
Además, los materiales con los que están construidos, como la piedra, el hormigón o el mármol, tardan más tiempo en calentarse y ayudan a conservar el frescor durante muchas horas.
La presencia de árboles o zonas de sombra en el exterior también contribuye a que el calor no se acumule con la misma intensidad que en otras partes del edificio.
El "efecto chimenea"
Sin embargo, el fenómeno más importante es el denominado "efecto chimenea". Como recuerda la meteoróloga, el aire caliente pesa menos que el aire frío, por lo que asciende de forma natural a través del hueco de la escalera.
Esto provoca que el aire más fresco permanezca acumulado en la planta baja, mientras que el calor va concentrándose progresivamente en los pisos superiores, más recalentados.
Para comprobarlo, Seró propone un experimento muy sencillo: subir hasta la última planta del edificio y bajar después por las escaleras. Según explica, a medida que se desciende resulta fácil percibir cómo la temperatura va disminuyendo hasta llegar al portal.
Un consejo para quienes usan el ascensor
La meteoróloga también comparte una recomendación curiosa para quienes viven en las últimas plantas. Después de utilizar el ascensor, aconseja enviarlo de nuevo a la planta baja.
El motivo es que, si la cabina permanece arriba, acumula el aire más caliente del edificio. Cuando otra persona lo llama desde el portal, ese aire desciende rápidamente junto con el ascensor y hace que el trayecto resulte mucho más caluroso. Según explica Seró, se trata de un pequeño gesto que puede mejorar el confort de todos los vecinos durante los días de temperaturas más elevadas.
Fotos | En Pexels: Fran Díaz y Xavier Pad
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