El verano es, para muchas personas, la época ideal para ponerse al día con esas pequeñas reformas que llevan meses esperando. Con más tiempo libre y el buen tiempo como aliado, pintar una estancia, renovar una pared o cambiar la distribución de un dormitorio se convierten en proyectos asequibles que pueden completarse sin necesidad de grandes obras ni presupuestos elevados.
Uno de los espacios donde más se nota este tipo de cambios es el dormitorio. Las habitaciones largas y estrechas, habituales en muchos pisos construidos durante las últimas décadas, suelen transmitir un incómodo efecto pasillo que dificulta tanto la decoración como el aprovechamiento del espacio. Sin embargo, algunos recursos de interiorismo permiten modificar esa percepción visual sin derribar tabiques.
Según el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, las actuaciones de rehabilitación más frecuentes en las viviendas españolas son precisamente las reformas interiores de pequeña entidad, destinadas a mejorar el confort y la funcionalidad sin afrontar una obra integral.
Romper el efecto túnel
Uno de los cambios más sencillos consiste en aprovechar el verano para pintar la pared del fondo del dormitorio en un color más intenso que el resto de la estancia. Mientras las paredes laterales permanecen en tonos claros, una pared de acento ayuda a acercar visualmente ese plano.
Esta pared distinta reduce la sensación de que la habitación es excesivamente larga. Los tonos arena, piedra, beige o un verde suave permiten conseguir este efecto sin oscurecer el ambiente.
Instalar un revestimiento decorativo
Si se dispone de un fin de semana más, otra mejora muy popular consiste en colocar paneles de listones de madera, molduras decorativas o papel pintado sobre la pared donde se apoya el cabecero.
Además de actualizar la estética del dormitorio, este recurso crea un punto focal que desvía la atención de la longitud de la habitación y aporta una mayor sensación de equilibrio.
Sustituir muebles pesados
Las vacaciones también pueden ser un buen momento para renovar parte del mobiliario. En dormitorios estrechos conviene evitar cómodas demasiado profundas o mesillas voluminosas que dificulten la circulación.
Los interioristas suelen recomendar mesillas flotantes, cabeceros de poco grosor y muebles elevados sobre patas, ya que permiten que el suelo quede más visible y el espacio resulte visualmente más ligero.
Aprovechar la altura
Cuando los metros cuadrados son limitados, la solución pasa muchas veces por mirar hacia arriba. Instalar estanterías altas o armarios que lleguen hasta el techo permite aumentar considerablemente la capacidad de almacenaje sin restar superficie útil al dormitorio.
Además, las líneas verticales ayudan a estilizar la estancia y compensan la sensación de estrechez propia de este tipo de habitaciones. Imponen una especie de ruptura con la horizontalidad.
Colocar un espejo para multiplicar la luz
Pocas mejoras ofrecen un resultado tan inmediato como un espejo de gran formato. Situado frente a una ventana o en una de las paredes laterales, refleja la luz natural, aporta profundidad y reduce la sensación de encierro.
Es una intervención sencilla que apenas requiere instalación y que suele formar parte de los recursos más utilizados por decoradores para hacer que una habitación pequeña parezca más amplia sin necesidad de realizar una reforma de mayor envergadura.
Fotos | En Pexels: Max V.
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