Las cocinas han cambiado mucho en la última década. Si hace unos años el objetivo era ocultar todos los electrodomésticos para conseguir un aspecto uniforme y minimalista, las nuevas tendencias empiezan a recorrer el camino contrario. El frigorífico vuelve a ganar protagonismo y se convierte en un elemento más del diseño.
Cada vez son más los proyectos de interiorismo que apuestan por mostrar el electrodoméstico en lugar de esconderlo tras puertas paneladas. Acabados metálicos, colores mate o diseños de inspiración retro están devolviendo personalidad a una pieza que durante años pasó desapercibida.
El cambio responde también a la evolución de las cocinas abiertas al salón. En estos espacios multifuncionales, el frigorífico deja de ser un simple aparato para convertirse en parte de la decoración, integrándose visualmente con muebles, iluminación y revestimientos.
Facilidad de limpieza
Una de las opciones que más protagonismo está ganando son los acabados en acero inoxidable, especialmente en cocinas de estilo contemporáneo e industrial. Su resistencia y facilidad de limpieza se suman a una estética que aporta carácter al conjunto.
Diseños retro
Junto a ellos, los modelos en negro mate, blanco satinado o incluso colores pastel siguen conquistando a quienes buscan una cocina con personalidad propia. Algunas firmas han recuperado diseños inspirados en los electrodomésticos de mediados del siglo XX, combinando tecnología actual con una imagen vintage.
Simplificar costes
Asimismo, dejar el frigorífico a la vista ofrece mayor libertad a la hora de distribuir el mobiliario, especialmente en reformas donde panelarlo supondría un coste adicional o limitaría determinadas soluciones de almacenamiento.
Eso no significa que las cocinas completamente integradas hayan desaparecido. Siguen siendo una opción muy demandada en ambientes minimalistas o de líneas muy limpias, aunque ya no monopolizan las tendencias como ocurría hace apenas unos años.
Frigoríficos inteligentes
Otro factor que impulsa este cambio es la aparición de frigoríficos con funciones inteligentes, pantallas táctiles o sistemas de gestión de alimentos que invitan a interactuar con ellos. Ocultarlos tras un panel hace que parte de estas prestaciones pierdan sentido.
El resultado es una cocina mucho más expresiva, donde cada elemento tiene presencia propia. Igual que ocurre con las campanas decorativas o las grandes islas centrales, el frigorífico comienza a asumir un papel protagonista dentro del diseño del hogar.
Todo apunta a que esta tendencia seguirá creciendo en los próximos años. La funcionalidad continúa siendo importante, pero cada vez más propietarios buscan que la cocina refleje su estilo personal, y el frigorífico ha dejado de ser un electrodoméstico que simplemente había que esconder.
Fotos | En Pexels: Lucie Liz, Max Vakhtbovych,
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