Lo habíamos condenado al rebujito, pero el mejor tinto de verano no se hace con gaseosa ni con limón: este es el refresco que mejor le va

Menos ácido, menos diluido y con bastante más gracia

Tinto Verano
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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El tinto de verano es el súmmum de la coctelería estival española, solo con permiso de la sangría y no son pocos, dentro y fuera de nuestras fronteras, que se han dado cuenta de que es una de las mejores formas de tomar vino.

Ciencia tiene muy poca, apenas dos ingredientes fundamentales, aparte de hielo en cantidad. Hay luego quien lo tunea con algún chorrete de vermut para darle más gracia, pero no siempre es necesario.

Sin embargo, el tinto de verano habitualmente se ha resuelto con dos refrescos, dejando fuera de la ecuación a un tercero que yo creo que le va mucho mejor y que realmente es el que lo lleva a su máxima expresión.

No me gusta el tinto de verano con gaseosa, lo reconozco. Me parece que queda desleído y que su única misión es aligerar el vino, pero no para mejorar el tinto de verano, sino para restarle potencia. No me parece mal que haya gente que lo haga, pero yo creo que no aporta tanto interés.

Por eso, tradicionalmente lo he pedido con refresco de limón. El punto ácido del limón siempre le va bien al vino tinto en esta mezcla, no tanto por el azúcar del refresco, sino por la punzada que le ofrece y porque, en cierto modo, le quita bravura al vino, pero sin amansar al tinto de verano.

Hasta que uno se da cuenta de que el mejor aliado de un tinto de verano no es la gaseosa o el refresco de limón, sino el refresco de lima-limón. Vamos, lo que normalmente llamamos Sprite o 7-Up y que en España usamos a manos llenas a la hora de hacer rebujitos, pero que nunca consideramos en la ecuación del tinto de verano.

Y, sin embargo, funciona. Mejor que la gaseosa y que el refresco de limón –cojáis el que cojáis–. Tiene, a mi juicio, el punto ideal de presión con la burbuja, el suficiente azúcar para que cualquier vino no sea tan bravo y, sobre todo, un punto cítrico que no se pasa de frenada como sucede con el limón.

Deja aroma y deja cierto sentido a esa parte frutal, pero sin resultar tan invasivo como el limón. Desde que hago así el tinto de verano, no he vuelto a hacerlo con gaseosa ni con limón. Me lo acabarás agradeciendo. 

Imágenes | Image by magnific / Image by magnific

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