Tres formas caseras de multiplicar el romero y conseguir nuevas plantas a partir de unas ramas

Una bandeja, un cajón de verduras o un simple cubo de plástico pueden utilizarse para enraizar esquejes de romero manteniendo la humedad necesaria durante las primeras semanas

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Joana Costa

Editor

El romero puede multiplicarse en casa a partir de sus propias ramas sin necesidad de recurrir a sistemas complicados. La clave siempre es la retención de la humedad y una insolación que no se pase de rosca. El canal de YouTube Miradas Biológicas muestra tres métodos diferentes para conseguir que los esquejes desarrollen raíces utilizando recipientes que muchos tenemos en casa.

Según explica, el primer paso es preparar correctamente las ramas. Si se cortan directamente de una planta, recomienda hacerlo por encima de dos brotes. Si se utiliza romero fresco comprado en el mercado, aconseja escoger las ramas más gruesas, retirar las hojas de la parte inferior y realizar un corte diagonal en la base.

Una maceta y una bolsa transparente

La primera opción consiste en utilizar una bandeja o maceta con suficientes agujeros de drenaje. Se coloca una capa de tierra de unos cinco centímetros y se introducen los esquejes dejando cierta separación entre ellos. Después hay que presionar ligeramente el sustrato alrededor de cada rama y regar.

El truco para mantener la humedad consiste en introducir el recipiente dentro de una bolsa transparente, que puede perforarse para permitir cierta ventilación. Debe dejarse en un lugar luminoso, pero protegido del sol directo. Cuando aparezcan nuevos brotes y las raíces sean visibles por la parte inferior, habrá llegado el momento de trasplantar.

Un miniinvernadero reconvertido

La segunda alternativa aprovecha un cajón de verduras. En su interior se coloca un plástico perforado para permitir que salga el exceso de agua, se añade la tierra y se plantan las ramas. Es importante presionar bien alrededor de cada esqueje para evitar que se mueva, ya que las primeras raíces son pequeñas y pueden romperse.

En este caso, la propuesta consiste en colocar cuatro estacas en las esquinas y cubrir el conjunto con plástico transparente, creando una especie de pequeño invernadero. Si hace mucho calor, recomienda abrirlo aproximadamente una vez por semana para comprobar la tierra y regar cuando empiece a secarse.

Un cubo de plástico 

El tercer sistema utiliza un cubo de plástico cuya base debe estar bien perforada para favorecer el drenaje y la aireación. La tierra no debe llegar hasta arriba: hay que dejar un espacio libre que funcionará como cámara húmeda.

Después de plantar los esquejes, se riega tanto la tierra como las paredes interiores del recipiente y se cubre la parte superior con un plástico transparente perforado. El cubo debe permanecer en una zona luminosa, evitando especialmente el sol fuerte del mediodía para que la temperatura interior no aumente demasiado.

El recipiente puede abrirse una vez por semana para ventilar y comprobar la humedad del sustrato. Según explica el vídeo, durante aproximadamente el primer mes las ramas comenzarán a desarrollar raíces. Cuando estas aparezcan por los agujeros inferiores, será el momento de trasplantarlas.

Para el cultivo posterior del romero recomienda una tierra común que no tenga un exceso de materia orgánica, evitando así que retenga demasiada agua. Tras pasar los esquejes a pequeñas macetas, se riegan y se mantienen un par de días en semisombra antes de trasladarlos progresivamente a una ubicación con más sol. A partir de entonces, se vuelven a regar cuando la tierra comience a secarse.

Fotos | YouTube/Miradas Biologicas

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