La salsa golf argentina es el nombre de esta salsa rosa. Se dice que nació en un club de golf de Mar del Plata. Allí, un joven pidió varios ingredientes de la cocina porque estaba cansado de comer siempre lo mismo con sus langostinos. Mezcló mayonesa y kétchup, probó el resultado y le gustó tanto que la llamó salsa golf, en honor al lugar donde la inventó. Dicen que ese joven era Luis Federico Leloir, que muchos años después ganó el Premio Nobel de Química.
Esta salsa lleva muy pocos ingredientes, mayonesa, kétchup, zumo de limón y pimienta. Algunas recetas añaden además un chorrito de licor, pero en esta versión lo dejamos fuera. También hay quien le pone mostaza o un poco de tabasco para darle un toque distinto. Hoy en día la salsa golf ya viene preparada en muchos supermercados, aunque hacerla en casa lleva apenas un par de minutos.
Esta salsa no tiene ningún misterio. Se pone todo en el mismo recipiente, la mayonesa, el kétchup, el zumo de limón y la pimienta, y se mezcla bien hasta que quede un color rosado uniforme.
Lo mejor es ir probando y ajustando las cantidades a tu gusto, con más o menos kétchup o limón según cómo te guste el resultado. Una vez lista, conviene dejarla un rato en la nevera antes de servirla para que los sabores se asienten.
Con qué acompañar la salsa golf
Lo más clásico es servirla con un cóctel de gambas. Fuera del marisco, es habitual servirla con unas patatas fritas bien crujientes, dentro de un sándwich de miga o para acompañar unos huevos duros como aperitivo rápido.
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