Las berenjenas fritas con miel son un clásico de la cocina andaluza, especialmente de Córdoba, donde las clavan.
Es el típico plato que en apariencia es sencillo, pero no es fácil bordar en casa, pues requiere de unos detalles que no solemos tener en cuenta. Y es que no basta con cortar la berenjena, enharinarla y freírla.
Es fundamental seguir dos pasos previos. En primer lugar, sumergir la berenjena, una vez cortada, en agua salada, lo que ayuda a eliminar parte de su amargor. Después, en agua con gas o cerveza –aunque yo prefiero la primera opción, pues no aporta otro sabor–, donde tiene que permanecer entre media hora y cuarenta minutos: el gas ayuda a conseguir que la berenjena se reblandezca y luego quede más jugosa.
Por lo demás, solo basta secar bien la berenjena antes de rebozarla en harina, usando el colador para evitar que se apelmace, y luego freírla en aceite abundante bien caliente, a unos 190º.
En DAP | Berenjenas rebozadas
En DAP | Berenjenas rellenas