Tener poco espacio ya no es una excusa para renunciar a plantar un frutal en casa. Hay especies que pueden cultivarse en recipientes y adaptarse a terrazas y balcones, y una de estas es el kumquat o naranjo kinkan. Este pequeño cítrico puede crecer en maceta siempre que disponga de unas condiciones adecuadas de luz, sustrato y riego.
Una de sus peculiaridades aparece precisamente cuando llega el momento de probar sus frutos. Los kumquats son pequeños cítricos que pueden comerse enteros, incluida la piel, algo bastante diferente a lo que hacemos habitualmente con naranjas o mandarinas. Ahora bien, ese no es el único punto de interés, pues antes de que aparezcan esos pequeños frutos, el árbol produce también una abundante floración durante la primavera.
Un frutal que puede vivir en maceta
El recipiente es uno de los primeros detalles que hay que cuidar. El kumquat necesita una maceta suficientemente grande y, sobre todo, con buen drenaje. El objetivo es impedir que el agua permanezca acumulada alrededor de las raíces, ya que el exceso de humedad puede acabar provocando su pudrición.
Para el sustrato, se recomienda utilizar una mezcla de tierra fértil y arena que facilite precisamente esa evacuación del agua. Esto permite mantener la humedad que necesita el árbol sin convertir la maceta en una piscina permanente, un equilibrio importante cuando cultivamos cualquier cítrico en un recipiente.
Necesita unas seis horas de sol
Que pueda vivir en un balcón no significa que podamos colocarlo en cualquier rincón. El kumquat necesita abundante iluminación y la recomendación es proporcionarle al menos seis horas diarias de luz solar directa para favorecer tanto su desarrollo como la posterior producción de frutos.
En un apartamento, por tanto, habrá que buscar la zona más luminosa disponible, como un balcón soleado o una ubicación próxima a una ventana que realmente reciba sol directo. Si la vivienda es muy oscura, este árbol frutal probablemente no sea el candidato más sencillo por mucho que su tamaño resulte apropiado.
Cuidado con pasarse con el agua
Durante los meses cálidos necesita un riego regular, pero eso no equivale a mantener constantemente empapada la tierra. Antes de volver a coger la regadera conviene comprobar que la superficie sustrato se haya secado ligeramente, reduciendo así el riesgo de acumular demasiada agua alrededor de las raíces.
La primavera es además un momento importante para su desarrollo. Durante esta época puede utilizarse fertilizante específico para cítricos para acompañar la floración y fructificación. Según la fuente original, los primeros frutos comienzan a aparecer durante el verano y continúan madurando posteriormente.
Tampoco exige grandes podas
Otro punto a favor para quienes no quieren convertir el balcón en un campo de prácticas de jardinería es que el kumquat no necesita una poda especialmente compleja. Al terminar el invierno puede ser suficiente retirar las ramas dañadas o secas para mantener el árbol en buenas condiciones.
Con espacio suficiente para sus raíces, drenaje, riego controlado y bastante sol, el kumquat permite tener algo parecido a un pequeño huerto frutal incluso sin disponer de jardín. Y cuando llegue la cosecha, tampoco habrá que buscar demasiado lejos, pues sus frutos comestibles estarán literalmente a unos pasos del salón.
Fotos | En Pexels: Ar kay y Bogdan Krupin
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