El sencillo truco para trasplantar geranios sin destrozar las raíces y gastando menos sustrato

Esta utiliza las propias macetas como molde para preparar el hueco antes del trasplante y conseguir que el cepellón encaje prácticamente a la primera

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Joana Costa

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Trasplantar un geranio parece una de esas tareas de jardinería que no tienen demasiado misterio hasta que llega el momento de sacar la planta de su recipiente y empezar a hacer malabares con sus raíces. El cepellón no cabe, el agujero resulta demasiado pequeño y terminamos removiendo tierra mientras intentamos que las raíces sufran lo mínimo posible. 

Desde su cuenta Aprende Jardinería Online, Cruz Vásquez propone un truco sencillo para preparar previamente el espacio exacto que ocupará cada planta.

Por qué boca abajo

El método comienza antes de colocar los geranios. En lugar de llenar directamente una jardinera o maceta grande únicamente con sustrato, utiliza recipientes de plástico vacíos colocados boca abajo en aquellos puntos donde posteriormente quiere introducir las plantas.

Después cubre el conjunto con sustrato hasta alcanzar la altura necesaria. Las macetas funcionan así como una especie de molde provisional. Cuando las retira, quedan unos huecos preparados, claramente nítidos, con unas dimensiones similares a las de los recipientes en los que todavía se encuentran los geranios.

Es entonces cuando llega el trasplante propiamente dicho. Se extrae cada planta de su maceta y se introduce el cepellón en el espacio que se había dejado previamente. De esta manera, las plantas encajan fácilmente sin tener que excavar de nuevo ni manipular tanto las raíces durante el proceso.

La idea resulta especialmente práctica cuando se quieren colocar varias plantas dentro de una jardinera grande. Preparar previamente la posición de cada una permite visualizar mejor la composición y evita descubrir demasiado tarde que hemos dejado poco espacio entre unas y otras o que los agujeros no tienen el tamaño adecuado.

La creadora señala además otra ventaja: reducir la cantidad de sustrato empleado al preparar el recipiente. En macetas especialmente profundas, llenar absolutamente todo el volumen puede requerir bastante tierra. Su método busca ahorrar sustrato mientras deja preparados los puntos en los que se introducirán las plantas.

También, la técnica contribuye a mejorar el drenaje. En cualquier caso, más allá del truco, en una maceta sigue siendo importante que exista una buena salida para el exceso de agua, ya que dejar las raíces permanentemente en un sustrato encharcado puede terminar perjudicando a los geranios.

Una vez colocadas las plantas, toca terminar el trabajo con un riego al que añade enraizador con el objetivo de favorecer el crecimiento. El resultado que muestra después son unos geranios floridos ocupando la jardinera, con cada ejemplar colocado en el espacio que había preparado previamente.

El pequeño truco tiene algo de esos consejos que parecen evidentes después de verlos. En vez de calcular a ojo, retirar tierra y volver a colocarla varias veces, las propias macetas sirven para reservar el hueco. Es una solución práctica para que el trasplante resulte más ordenado y, sobre todo, para tocar el cepellón lo menos posible.

Fotos | En Pexels: Mike Bird

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