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El pan en la dieta. La sal

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En nuestra cultura el pan forma parte de la dieta de forma natural. Lo tomamos en los desayunos, con las comidas, en las meriendas y en las cenas. Incluso contamos en nuestra gastronomía con recetas tradicionales a base de pan, como las migas o las torrijas, por ejemplo. Es pues un alimento base, como para otras culturas lo es el arroz, por ejemplo.

En los últimos tiempos sin embargo, el consumo de pan ha descendido notablemente, cosa que preocupa a dietistas y nutricionistas ya que es un alimento muy saludable que debe estar presente en la dieta diaria. La principal causa de este descenso en el consumo de pan es la falsa creencia de que engorda. Hemos de tener en cuenta que tomando una dieta variada y equilibrada, en la que se incluya el pan, no tenemos porqué engordar. Sin embargo si hay un factor a tener en cuenta en cuanto al consumo de pan, su aporte de sodio a la dieta..

Según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, el pan nos aporta el 19% del sodio total ingerido, le siguen el jamón serrano y los embutidos. El exceso de sal en la dieta provoca enfermedades como la hipertensión, además de agravar otras como la diabetes. Para hacernos una idea, la OMS (organización Mundial de la Salud) recomienda una ingesta de sal total en la dieta diaria de menos de 6 gr. esto equivale a 2´4 gr. de sodio. Dato que es bueno conocer ya que la sal en las etiquetas de los alimentos que consumimos suele aparecer como sodio

En la actualidad y desde el 2005 que el Ministerio de Sanidad, junto con el sector panadero decidieron , que por el bien de la salud pública, era conveniente reducir un 25% la adición de sal al pan, hemos notado como cada vez el pan es menos salado. Se pasó del 2`2% de sal del pan de entonces, a un 1´8%, o lo que es lo mismo, 18 gramos de cloruro sódico (sal) por kilo de harina en la actualidad. Esta reducción en el cloruro sódico se ha hecho progresivamente al orden de 0´1% de sal menos por año, del 2005 al 2009. Esta reducción gradual se ha realizado con éxito ya que, en la actualidad, la adición de sal por kilo de harina es de 16´5 gr.

En cuanto al tipo de pan hemos de tener en cuenta que, no es lo mismo un pan elaborado a base de harina, agua y sal, aceite de oliva, levadura y azúcar, que un pan de molde, o procesado industrialmente. Estos últimos panes contienen mayor cantidad de sodio en su composición y, en lugar de aceites o grasas insaturadas contienen grasas trans, nocivas para la salud.

Entonces podemos resumir que el pan casero, de tahona, no tiene porqué engordar, sin embargo el procesado si lo hace, ya que solemos acompañar ambos con otros alimentos que aportan sus grasas, etc. El pan casero es pues una saludable fuente de energía, si prescindimos de él en nuestra dieta tenderemos a sustituirlo por otras grasas con el equivalente a un mayor aporte calórico.

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