Aquí se refugia Sara Carbonero cuando va al norte: marisco fresco, hórreos sobre el mar y mucha calma marinera

Casi magnético, cuando la marea sube, el pueblo se convierte en una colección de hórreos con aspecto de palafitos

Sara Carbonero Combarro
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Resulta difícil resistirse a los encantos del norte de la península cuando el verano llama a nuestra puerta. Huir de las altas temperaturas del interior o del sur son excusas más que validas para poner rumbo a la cornisa cantábrica, tal y como hacer Sara Carbonero que, a pesar de sus orígenes manchegos, no duda un instante en buscar acomodo norteño cuando el verano aprieta.

Y lo hace con buen gusto, para qué engañarnos. La presentadora y empresaria pone el foco en la costa gallega, concretamente en una de las localidades más encantadores de las Rias Baixas: Combarro.

Con un encanto compartido entre su alma marinera, pero también cuajada de detalles medievales, Combarro combina lo mejor de dos mundos de una manera tan armónica que resulta imposible no querer vivir aquí un verano entero.

Combarro Rua Do Mar Rúa do Mar, en Combarro. ©Turismo de Poio.

Declarado Conjunto Histórico Artístico en su totalidad, Combarro presume aún así de uno de los que podríamos considerar paseos marítimos primigenios en España, mucho antes de que el término paseo marítimo fuera tal y como lo asociamos hoy en día.

Nos referimos a la Rúa do Mar, cuajado de hórreos y que se extiende por la costa de Combarro al punto de que la distancia al mar es tan corta que, cuando la marea sube, muchos de estos hórreos quedan a medio sumergir, dando la sensación de estar flotando, como si fueran palafitos en las Maldivas, aunque en pleno Atlántico.

Rúa do Mar La Rúa do Mar cubierta de niebla. ©Turismo de Poio.

Como buen pueblo gallego, Combarro también está cuajado de cruceiros, señales que trascienden lo religioso y que durante años también sirvieron como hitos en el camino, además de ejercer una tarea protectora a quien pasaba cerca de ellos. 

Y todos, casi como un faro, acaban encaminándote a la Plaza da Fonte, donde el cruceiro más antiguo de Combarro destaca desde el siglo XVIII, casi nada. A su alrededor, las casas de piedra, a dos alturas, se multiplican y saludan desde las ventanas geranios y paisanas igual de relucientes, dando color entre el granito gallego.

Combarro Plaza Cruceiro en el centro de Combarro. ©Turismo de Poio.

Allí, además, la buena mesa es garantía de éxito. Si quieres disfrutar de marisco de calidad y unas vistas a la ría que te harán replantearte la existencia, pon rumbo a O Bocoi, donde se borda el pulpo a feira y, en temporada, sirven algunas de las mejores sardinas asadas que se cocinan en Galicia y esto, amigos, es decir palabras mayores.

Pulpo Cocido C Bodega O Bocoi Pulpo cocido. ©Bodega O Bocoi.

Más terrenal en cuanto a precio, pero magnífico en calidad, tapear en O Poleiro es otro de esos hitos que uno debería marcar en su ruta en Combarro. Buenísimas vieiras a la plancha, una tarta de Santiago que quita el sentido y una terraza muy amigable, especialmente por la tarde-noche, en la que uno querría empadronarse.

Imágenes | Spain.info / Turismo de Galicia / Turismo de Poio

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