Argentina se llevó ciervos desde Europa para decorar fincas y fomentar la caza hace 120 años: hoy viven libres en tres provincias

En el país americano se considera una especie invasora que causa problemas a la fauna local amenazada y daña los bosques

Gamo
Facebook Twitter Flipboard E-mail
liliana-fuchs

Liliana Fuchs

Editor

El intercambio de productos entre América y Europa no se ha limitado al mundo vegetal. Son conocidas las catastróficas consecuencias que han tenido en Australia las especies invasoras introducidas por los británicos, pero también en países como Argentina hoy habitan animales que hace incluso poco más de un siglo no existían en aquella tierra. Entre ellos, varios cérvidos que hoy viven libre en varias zonas del país, pero que no son originarios del continente.

El más llamativo es el caso de una especie que en Argentina se considera una especie de ciervo más, y de hecho se conoce como ciervo dama, pero en Europa hablamos del gamo común europeo (Dama dama), originario de la zona mediterránea. Se diferencia claramente del ciervo común (Cervus elaphus), en su menor tamaño, las características astas palmeadas de los machos y el pelaje pardo rojizo con motas blancas del lomo. 

En España es un animal común que habita en zonas de bosques mediterráneos, dehesas y claros, sobre todo en espacios como Doñana, El Pardo, Sierra Morena y zonas de Cuenca o los Montes de Toledo, donde tiene además un gran interés cinegético. Aquí llegó de la mano de fenicios y otros pueblos de la antigüedad, con posteriores reintroducciones, pero en Argentina su presencia es mucho más reciente, y tiene un origen más curioso.

Gamos

La primera aparición documentada se remonta a 1905, cuando el banquero y empresario Ernesto Tornquist importó ejemplares procedentes de España y Polonia para liberarlos en su propiedad de Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires. Llamó tanto la atención que a lo largo de las siguientes décadas se realizaron nuevas sueltas en otros puntos del país, como en la Isla Victoria del lago Nahuel Huapi, en Patagonia, y diversas fincas pampeanas.

Los gamos interesaban por un doble valor: decorativo y cinegético. Los animales sueltos viviendo en las grandes extensiones de tierra tenían un fin ornamental, embelleciendo los parques y fincas privadas de las familias más pudientes, como también se hacía, y se hace, en Europa, tanto con fauna cinegética como con otras especies como el pavo real. Y también se cazaban como actividad deportiva, con el gran atractivo que proporcionaba la cornamenta vistosa tan peculiar de este cérvido, garantizando un buen trofeo.

Con el paso del tiempo, muchos animales escaparon de los cercados o fueron deliberadamente liberados al medio silvestre. Gracias a su capacidad de adaptación y a que es una especie que se alimenta de muchos recursos naturales diferentes, como pastos, hojas, brotes o cortezas, la especie se reprodujo rápidamente y colonizó distintos biomas del país.

Hoy se pueden ver grupos de gamos habitando especialmente en zonas de sierra de Buenos Aires, así como en Entre Ríos, Santa Fe, San Luis, La Pampa, Neuquén y Río Negro. Sin embargo, se considera una especie invasora que compite por los recursos naturales con herbívoros nativos amenazados, como el venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) y los ciervos patagónicos (pudú y huemul). Además, afecta a la regeneración de los bosques nativos.

Es por ello que en áreas protegidas, como los Parques Nacionales, se están implementando programas de control poblacional y, en caso de necesidad, erradicación. Sin embargo, en terrenos privados y campos pampeanos se sigue explotando mediante la caza deportiva y, en menor medida, la caza comercial de su carne para exportación.

Imágenes | Unsplash/Bob Brewer/Nick Russill 

En DAP | En esta isla de California hay 2.000 ciervos. Quieren cazar a todos para que no quede ninguno en 2032

En DAP | Este pueblo de Ciudad Real es uno de los mejores para ver la espectacular berrea del ciervo. Pero también para beber vino

Inicio