Daniela y José Antonio forman una joven pareja gaditana que hasta hace poco más de un año trabajaba en un bar de copas en las playas de Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz. Su rutina estaba marcada por horarios agotadores y un estrés continuo que apenas les dejaba espacio para el descanso. Cada vez más hastiados de esos ritmos, un buen día leyeron una noticia sobre familias que se mudaban al campo gracias a algo llamado el Proyecto Arraigo. Poco después, su vida ha dado un giro radical.
Tal y como cuentan en un vídeo del canal de Diego Revuelta, la pareja se mudó a Villegas, un municipio burgalés de menos de 80 habitantes que llevaba varios meses con su único bar cerrado tras la marcha del anterior responsable. Daniela y José Antonio solicitaron la plaza para tomar las riendas del local y en menos de una semana ya se encontraban visitando la localidad para conocer mejor los detalles y condiciones del acuerdo que ofrecía el proyecto.
La gestión del bar municipal es a coste cero, ya que no pagan alquiler del local ni facturas de electricidad o agua derivadas del negocio, por lo que el 100 % de los beneficios que generan son íntegramente para ellos. Por otro lado, el Ayuntamiento les facilitó un dúplex de unos 100 metros cuadrados por un alquiler social de 110 euros al mes, equipado inicialmente con el mobiliario y electrodomésticos básicos gracias a las gestiones del propio alcalde.
Para acceder a estas facilidades, los requisitos que se les exigían eran sencillos: no contar con antecedentes penales, disponer de un pequeño colchón económico inicial para la compra de suministros y abonar una fianza de 700 euros por el local. Sumando el alquiler y el consumo eléctrico de la vivienda, los gastos fijos mensuales de la pareja rondan entre los 270 y 280 euros.
En cuanto al funcionamiento del bar, la rutina de trabajo está orientada a la conciliación para no causar agotamiento a los recién llegados, evitando las jornadas interminables tan típicas de los negocios de hostelería en las ciudades. El horario habitual de apertura es de cinco horas al día —en turnos de mediodía y tarde-noche—, adaptando la jornada a la afluencia de clientes durante los fines de semana o periodos festivos.
En qué consiste el Proyecto Arraigo
El Proyecto Arraigo es una iniciativa que opera como un puente de contacto entre personas que desean trasladarse al entorno rural y municipios que necesitan fijar población y mantener servicios esenciales en marcha, como pueden ser los bares y cafeterías. Ya hemos comentado en otras ocasiones cómo mantener abierto el único local bar del pueblo es casi una cuestión de supervivencia para los vecinos, pues ejerce como centro neurálgico, espacio de reunión y lugar clave para prevenir el aislamiento de los vecinos.
El programa de Proyecto Arraigo consigue conectar la España vaciada con personas que buscan dar un giro a sus vidas. Sus responsables analizan la experiencia y el perfil de las familias solicitantes para acoplarlos con las necesidades específicas de los ayuntamientos, desde regentar un bar hasta cubrir puestos de transporte o prestar atención a personas mayores, entre otros. Además, se ofrece un acompañamiento continuo durante el proceso de integración en el pueblo para facilitar la transición y la adaptación a una nueva vida. A través de esta fórmula, la entidad ha facilitado ya el traslado de más de 300 personas hacia distintas zonas rurales.
A pesar de las dudas iniciales que sintieron durante su primera noche en Villegas, comenta la pareja gaditana, ante la magnitud del cambio, al final la experiencia cotidiana ha cumplido sus expectativas. Tanto Daniela como José destacan el salto cualitativo experimentado en su salud mental, descanso y tranquilidad, valorando de forma muy positiva el recibimiento por parte de los vecinos.
Para los vecinos de Villegas, la reapertura del bar ha supuesto recuperar el punto de encuentro imprescindible para la convivencia diaria y ese aperitivo o vermú de los domingos tan cotidiano y que ayuda a construir comunidad. Así, casos como el de Daniela y José demuestran que, cuando se ofrecen facilidades reales de empleo y vivienda, los pueblos de la España rural pueden mirar al futuro con más esperanza.
Imágenes | Diego RevueltaTV - Wikimedia Commons/MottaW