
Cualquiera que me conozca, y a pesar que por mi trabajo puede parecer lo contrario, sabe que gastronómicamente hablando no soy nada difícil de complacer. Cuando me siento a un mesa a disfrutar de una comida que no he cocinado yo, depende de donde, “exijo” unas cosas u otras. Si es la mesa de un amigo o familiar, solo necesito que el cocinero este sentado conmigo para poder disfrutar todos juntos, tanto de la comida como de la compañía.
Está claro que la cosa cambia cuando me siento en la mesa de un restaurante, exijo ser atendida con un mínimo de cortesía y rapidez, deseo que los platos estén preparados con materias primas de calidad y espero que la relación calidad precio sea la correcta. Creo que en este apartado en concreto, coincidirán conmigo la mayoría de ustedes, por supuesto me llevo un alegrón impresionante si además son capaces de sorprenderme con algún extra, como por ejemplo, una carta cuidada, una cocina de autor, una técnica inmejorable, una decoración bonita, etc.
A lo largo de mi vida, solo he abandonado la mesa de un restaurante en tres o cuatro ocasiones, pero nunca ha sido una decisión que yo tomara directamente, siempre ha sido acompañando al grupo y siempre con una fuerte sensación de vergüenza y la voz de Pepito Grillo gritándome al oído – eso ha estado muy feo, tendrías que disculparte – y eso hacía con mis gestos, movimientos lentos, mirada de pena, cabeza gacha y un leve – lo siento – susurrado al pasar frente a cualquiera que trabajase, o no, en el restaurante.
Pero ayer fue distinto, yo pregunté al resto de la mesa que si nos íbamos, yo fui la que se levantó con algo de rabia, la que le dijo a la camarera que no íbamos a quedarnos, la que dio los buenos días, la que salió por la puerta con la cabeza alta, la que no se sintió culpable y la que estaba dispuesta a estrangular a Pepito Grillo si le oía tan siquiera respirar.
Esto es todo lo que pasó durante los treinta largos minutos que pasamos en lo que parecía ser un céntrico, conocido y acogedor restaurante de un pueblo que celebraba sus fiestas y estos son los motivos que me impulsaron a abandonar el restaurante.
- A pesar de que el local estaba vacío, acababan de abrir, al preguntar si tendrían una mesa disponible para cuatro personas, nos dijeron que si pero que teníamos que esperar cinco minutos, por supuesto eso hicimos esperar de pie donde nos dijeron, los cinco minutos precisos que el camarero de la barra necesito para contar el cambio de la caja.
- Por supuesto en el transcurso de ese tiempo aparecieron más clientes, el camarero se debió sentir algo desbordado y nos despacho a todos a la vez medio gritando, ustedes en la primera, ustedes en la segunda, ustedes en la grande y usted en la pequeña. Fuimos obedientes de nuevo y nos sentamos en la primera mesa, a pesar que no nos gustaba especialmente ni su situación, ni el olor a tabaco que se notaba en aquella zona.
- Tampoco quisimos tener en cuenta que el resto de mesas eran atendidas antes que la nuestra, a pesar de haber sido los primero en llegar, de hecho llegamos a ver, antes de recibir nuestras cartas, como a la mesa grande y la pequeña llegaban unas preciosas ensaladas.
- Cuando alguien nos acercó nuestras cartas, debió pensar que eramos unos indecisos y considero que necesitaríamos mucho más tiempo del habitual para hacer nuestra selección, nos dejó en la más estricta intimidad y no se preocupó de si necesitábamos o nos apetecía beber alguna cosa mientras tanto.
- Pero la gota que colmó el vaso cayó cuando se acercó a nuestra mesa la persona que parecía nos iba a tomar nota, y nos dijo que lo sentía, pero que se habían equivocado de carta y que hoy tocaba un menú especial de fiesta mayor a veinticinco euros.

Se me abrieron los ojos como platos, no me lo podía creer, ni tan solo miré la carta, dije algo parecido a – esto no es correcto -, pregunte al resto de la mesa si nos marchábamos y salimos todos por la puerta, aguantando miradas de reproche tanto de empleados del local como de algún cliente y notando la mirada de aprobación de los clientes de la mesa número dos que como nosotros también estaban en plan turistas.
No fue una decisión tomada por la diferencia de precio, en fracción de segundo, hice la suma aproximada y teniendo en cuenta el precio de cada uno de los platos que pensábamos pedir, el vino, el agua, los refrescos, el pan, los postres y los impuestos, estoy convencida que hubiese salido más barato aceptar el cambio de carta, que lo incluía todo.
Reconozco que los del restaurante pudieran pensar que no fuimos unos clientes del todo exquisitos, ya que quizás al pasar junto a nosotros escuchasen fragmentos de nuestra conversación y oyesen cosas como – aquí huele a tabaco -, – hace demasiado calor – o – nosotros hemos llegado primero y en esa mesa ya están comiendo -.
Me han surgido muchas preguntas ¿es razonable castigar o querer dar una lección al cliente, cuando es evidente que se empieza a sentir incomodo en el local?, ¿es correcto cambiarle la carta después de haberle dado tiempo, más que suficiente, para decidir que va a comer?, ¿es lógico que a la clientela habitual le sea ofrecido un menú distinto, a distinto precio?, ¿fui demasiado sensible o por el contrario tuve demasiado aguante?
En Directo al Paladar | Restaurante Arroka Berri en Hondarribia, Gipuzkoa
En Directo al Paladar | La Mano de Pablo, parrilla uruguaya en las Tablas, Madrid
Comentarios
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Buenas, primero que nada me ha encantado el artículo, porque me he sentido totalmente identificado y creo que hicieron bastante bien en irse, porque la comida desde el principio ya hubiese estado condicionada al mal servicio... y dudo mucho que la comida remontara el vuelo por sí sola.
A medida que iba leyendo el relato, me iba poniendo hasta nervioso, por el pésimo trato y realmente sí que pienso que uno debe levantarse de un lugar donde parece que uno no es bienvenido, por mil factores, lo más probable es que no tenga absolutamente nada que ver con uno mismo, más bien es que el camarero/a tiene un día horroroso, le pagan mal, el jefe/dueño es un tirano, bla bla bla... y a eso se le llama falta de profesionalidad. El cliente está ajeno a todo ello, por lo tanto lo más sensato es levantarse e irse con buenas formas.
No soporto ese tipo de situaciones, cuando realmente cada vez que se pisa un restaurante, sea cual sea, es para disfrutar de la compañía, de la comida y del lugar.
Un saludo!
a mi me parece una actuacion correcta por vuestra parte,es que parece que entras en un local y tienes que aceptar todo si o si.
Hola :-)
Yo he de reconocer que también me da vergüenza irme de un sitio después de sentarme. He aguantado muchas veces con el "ya no vuelvo más a este sitio" en la cabeza, y en contadas ocasiones, sí que me he ido de un local.
Y la verdad que te han ocurrido todos los puntos que hacen irte de un local: Primero, dejarte de pie esperando viendo un local vacío (primera pista para saber que la cosa empieza mal, jejeje). Después,siendo los primeros, que no te dejen elegir mesa y para más INRI, después de estar esperando viendo la vida pasar que no seas el primero en atenderte. Y ya después que al rato vengan y te cambien la carta... En fin, que bastante aguantaste! :-)
Por supuesto que hicieron bien en marcharse, creo que tuvieron demasiado aguante. En mi opinión este negocio debería haber aprovechado la mayor afluencia de público por motivo de las fiestas para esmerarse aún más y darse a conocer en el sector de visitantes. El que paga manda, y si no atienden bien al cliente, los días de ese restaurante están contados.
Que no te remuerda la conciencia. Las víctimas habeis sido los comensales, no el restaurante. La mayoría de los restaurantes se desviven por sus clientes; al fin y al cabo es su negocio y el modo de vida que han elegido; si un restaurante trata así a los clientes es que no les interesa ser un restaurante, tan sólo quieren ser un negocio.
Creo que fuisteis muy prudentes... Yo antes de abandonar el localincluso hubiese pedido el libro de reclamaciones. A cualquier cosa le llaman hoy dar servicio... ¿Pero qué se habrán creído?
Buenas!! Personalmente tardasteis mucho en marcharos, yo en el momento que no nos traen la carta de primeros, ya se la estoy montando a listo de turno. Como profesional me exigen y yo exigo en consecuencia. Paso mucho de los detalles que no me pueden gustar de un sitio pero el servicio tiene que ser por lo menos logico, correcto y atento. No me valen ni amiguismo entre vecinos, ni que sea turista, ni leches.. Despues queremos que se nos trate con respecto y decencia, y resulta que esto es lo que falta en la hosteleria de este pais. Situacion penosa la que os toco vivir, gran articulo!!
Totalmente correcto vuestro proceder, yo hubiese reaccionado igual. La hosteleria en este país salvo excepciones ya no es lo que era.
Yo te aplaudo, no sé si sería capaz de levantarme e irme, soy así de tonta, pero está claro que si tomo esa decisión , paso por el libro de reclamaciones primero, antes de abandonar el local.
Me parece no solo lo más correcto, además deberiamos hacerlo todos y no estaría de más editar una "guia Dircto al Paladar" con nombres y direcciones para así poder otorgar estrellas negras a quien se lo merezca.
Yo no sé si hubiera tenido los h***os de haberme ido, la verdad, quizás es que sea demasiado tonta, pero alguna vez he tenido la oportunidad de irme de algún restaurante donde no me han tratado del todo bien y por vergüenza o pudor, no lo he hecho y he tragado carros y carretas. Pero eso no quita que reconozca que lo hicisteis muy bien y que no se merecía menos. Te aplaudo por ello!!
totalmente de acuerdo con el artículo, e incluso creo q peca de demasiado condescendiente. Cada vez es peor el trato en muchos sitios, y ya no se estila casi eso de dar los buenos días/tardes/noches. El pasado lunes, con una amiga, nos sentamos en una terraza de un local, donde únicamente había una mesa con una pareja y otra donde 3 personas estaban comiendo. Al ver q nadie nos atendía, decidimos entrar en el local para ver si salían, y cual es la sorpresa cuando una de las personas de la mesa de 3 nos dice "querían algo??? Ya he acabado de comer y puedo atenderles". Lógicamente, nos fuimos, pues aparte que no es forma de dar servicio, si no puedes atender o bien cierras el local o, cuanto menos, si ves una mesa con gente, se lo dices.
hay un dicho por ahí.... "Donde pago... me cago"... y siendo educado y respetuoso con todo el mundo... dicho queda.
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Vaya, no gustan por aquí las críticas, ni que sean educadas.
Yo estoy de acuerdo (y lo hago) en quejarse cuando a uno no le atienden bien, pero estoy de acuerdo con el dicho que comenta Luis, hay que procurar que no se nos suba a la cabeza el rol del cliente que tiene derecho a todo. Y no digo que tú (Juana) lo hicieras, solo digo que ojo, que es fácil dejarse llevar y actuar de manera poco educada.
Yo soy de las que aguanta cabreada, hasta que he terminado, y me marcho pensado o diciendo en voz baja, ya no vuelvo más.
Soy capaz de entender muchas situaciones y muchísimas cosas, pero en este país no se cuidan esos detalles todo lo que deberían. Es una lástima que un sitio donde hay tantísimos bares/restaurantes por metro cuadrado haya que aguantar este tipo de cosas.
Creo que para nada os pasasteis. Fuisteis bastante prudentes.
Hicisteis muy bien. Creo que muchos hemos vivido situaciones parecidas o incluso peores. Yo mismo dejé de ir a un restaurante que de un año a otro bajó extremadamente su calidad en los platos y en el servicio, y eso que en su momento llegó a ser nuestro (mi pareja y yo) restaurante favorito.
Creo que tuviste demasiado aguante. Creo que lo mejor hubiera sido que pidieras hablar con un responsable para pasarle la queja y luego abandonar el local. Más que nada para dejar constancia, a parte del libro de reclamaciones, del motivo de vuestro descontento. Ya que si os vais así no saben el porqué (aunque se lo imaginen). Aunque cuesta, a mí al menos, ya que lo que suele pasar es que te vayas indignando y calentando y te levantes y te vayas sin dar explicación alguna o montes un pollo con tanto coraje acumulado. ¡¡¡Por eso, cuando encuentras cualquier local, cualquier vendedor, camarero, cartero... que se toma lo que hace con amor y respeto da tanto placer que te entran ganas de abrazarla/o!!!!!
Hola, para mi tuvistéis demasiada paciencia, y hubiera pedido el libro de reclamaciones. Yo soy, como cliente, de los que dicen buenos días a la persona que me atiende, de los que dicen gracias cuando me sirven y de los que piden las cosas por favor, y dejan propina. Por lo tanto, exijo el mismo respeto y educación. Yo no exijo que me hagan la pelota ni que empleen el servilismo, pero si que tengan, ya solo como personas, un mínimo de educación. Me da mucha rabia y me molesta cuando un camarero no te da las gracias al cobrarte, por ejemplo. Pero vamos, que no tengas ningún tipo de cargo de cociencia. Más bien lo deberían tener ellos. Y los que no fueron EXQUISITOS fueron ellos por no saber tratar a un cliente y creerse que estaban en el campo arreando a las vacas.
A mí me parece correcto irse si te tratan de esa forma, aunque yo me hubiese ido antes. De hecho hay veces que parece que son ellos los que te estuvieran haciendo un favor por servirte, cuando es al revés, tú eres la que va a dejar dinero en su negocio.
muchas veces entre en algun sitio donde no tenia el perfil compatible con mis gustos ,me tomo algo ,miro pago y si no me gusta me voy .pero no hago ningun comentario que pueda ofender a nadie
ante todo hiciste bien juana,probablemente yo hubiera hecho lo mismo.y despues de leer las diversas opiniones solo dire una cosa,prefiero irme del lugar antes de "montar el pollo" o ponerme al mismo nivel que ellos.he trabajado de cocinero y he visto muchas cosas,siempre sigo una regla;no trates mal a la persona que te sirve y te hace lo que te vas a comer.cada uno que piense lo que quiera.
Gracias por explicar tu experiencia ya que algunas veces siento lo mismo y deseo marcharme pero finalmente no lo hago. Y un buen servicio cuando salgo a comer fuera es de lo más importante. Hay sitios en los que se come bien y a los que no voy porque el servicio es desagradable o incluso maleducado. Y al contrario igual restaurantes en que quizá la comida no sea nada espectacular pero que me hacen sentir bien y repito. Creo que es algo que deberían tener en cuenta los propietarios, un camarero bien pagado y reconocido hará mejor su trabajo lo que significará más trabajo a la larga para su negocio. PD: Por cierto un día deberíais comentar el tema de no cambiar los cubiertos entre platos, si voy a pagar 50€ por comer creo que es lo mínimo.
En la escuela de superior de hosteleria y turismo de Madrid enseñan como tratar al cliente. Está claro que en ese pueblo no hay escuela. Si mi profesor José Angel Sierra hubiese estado en tu lugar en vez de haberse ido, le habría dado unas cuantas lecciones y la actitud de todo el servicio habria cambiado. Tu hiciste lo que quisiste y tienes tu derecho, solo espero que no te quedases con hambre!
El comer como se suele decir es un placer, pero el placer no solo esta en comer, sino en la compañia, el ambiente, y cuando es en un restaurante, en el servicio, en el trato, en la calidad, etc...
De primeras eso de sentaros en plan verdulero de mercado ya me parece muy mal y luego ¿olor a tabaco? ¿cuando ademas esta prohibido fumar en los locales? buff, muy mal rollito..
Y por último,y esto es algo que le achaco a muchos restaurantes, si cometes un fallo (como el asunto de la carta), apechuga con él y no quedes mal con el cliente.
Solo decirte OOOLEEE por tu decisión. Quien se dedica a la hostelería se debe al cliente y desde luego en este caso eso no se ha visto por ningún sitio.
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Hola, os voy a contar una cosa que me suele suceder a menudo. Soy bastante joven, 22 añitos al igual que mi pareja, ambos nos encanta hacer escapadas y comer fuera. Pues bien esto cada vez me decepciona más, estoy harto de que en cuanto ven que eres joven te atienden el último, de malos modos, no te tratan como al resto de mesas..Es algo que crispa bastante los nervios, porque durante 2 años fui camarero en el restaurante del Corte Ingles y jamás trate a unos clientes mejor que a otros, pidieran un mixto o un bogavante, con jamon y moet para terminar.
Otra cosa que noto, esto me paso hace un mes en avila. Un menu de unos 25 por persona tipico, judiones, cochinillo y postre pues bien pedimos el menu al igual que una pareja de unos 40-50 que estaba al lado(turistas como nosotros) al finalizar y pedir la cuenta a ellos les ofrcen un chupito a nosotros el mismo camarero NADA. Ambos consumimos el mismo menu, que pasa?como soy joven no dejo propina no?? pues me cabrea, es más,se lo que es un buen servicio y cuando lo recibo no me importa dejar una buena propina. Perdonad por el tocho pero es algo que me indigna y en varias ocasiones he esatdo apunto de irme
Me faltan dedos en las manos y en los pies para contar todas las veces que me ha pasado lo mismo. La más grave hace unos años en un restaurante en Jerez, restaurante al que íbamos siempre con las cenas de empresa y para invitar a nuestro cliente (unas cenitas de 20-30 personas y de 80-100 eur por barba, vamos que regularmente dejábamos un pastizal). Un sábado al salir de trabajar (vaqueros, camiseta de la compañía y botas) fui con mi novio a comerme un señor solomillo, como no comemos marisco la idea era pedir lo de siempre, ración doble de jamón, ensalada y solomillito.
Nos tocó un camarero nuevo pero mayor y cuando le pedimos todo nos saltó que a ver si iba a ser muy caro para nosotros... ME QUEDÉ BLANCA, LUEGO PASÉ AL ROJO ENCENDIDO
Pedí hablar con el gerente (encima conocido nuestro) y le montó un buen pollo al camarero prepotente, su frase fue: TÚ ATIENDES A TODO EL MUNDO IGUAL, INDEPENDIENTEMENTE DE COMO VENGAN VESTIDOS, Y SI LUEGO NO PAGAN ENTONCES YA TENDRÁN UN PROBLEMA CONMIGO...
Y perdonad el tocho también como dice Gory
Tengo 22 años, y me pasa lo mismo, encima en mi caso, tanto mi pareja como yo aparentamos tener algo menos de edad y la verdad esq en muchos restaurantes nos tratan como si no fueramos a pagar o como si nuestro paladar valiera menos que el de personas de más edad. En este caso en concreto Juana, no sólo me habría ido tal y como tú hiciste, sino que habría pedido el libro de reclamaciones, ya que muchos comercios, aprovechándose de estar en fiestas o ante el desconocimiento del local por parte del turista, deciden hacer el agosto, y nunca mejor dicho, a costa de la inocencia de algunos.
Un saludo.
jajaja, lo de aparentar menos edad me pasa igual que a ti, normalmente me echan entre 17-19...
Pues no voy a decir que hayas hecho mal al tomar la decisión que has tomado. No obstante yo, por mi personalidad, reaccionaría de otra manera. Me reiría para mis adentros y aceptaría el juego, comería y a ver que pasa. No me parece una manera correcta de actuar por parte de los empleados. No entiendo como siendo los primeros en llegar os mandan elegir mesa de últimos. Intento buscar una explicación, a saber, quizás porque el número de personas se adaptaba mejor a la mesa que os asignaron, quizás porque los demás grupos habían reservado previamente... no sé. En ningún caso pediría el libro de reclamaciones, sería absurdo por los motivos que has comentado, la falta de atención es muy subjetiva y no es pertinente, a mi modo de ver. Quizás el olor a tabaco...pueda ser lo peor. Tampoco creo que hayas ofendido a nadie, Juana. En un restaurante de pueblo, quizás uno ya se espera un tipo de atención concreto, unas maneras concretas... no sé...tus perspectivas eran demasiado altas y te has encontrado un chiringo... Tú dices un restaurante...pero que tipo de restaurante??? En fin, un saludo.
Personalmente creo que la insinuación de "depende del tipo de restaurante" que sea... no es muy acertada. Estoy de acuerdo que no le vamos a exigir lo mismo a un restaurante de 50eur el tenedor, que a un restaurante modesto de pueblo, eso está claro. pero por muy poco que se pague, no puede ser que te griten y organicen las mesas como si fuera un comedor social. Tampoco puede ser que sirvan comida a mesas, sin haber tomado la comanda a los primeros en llegar. Tampoco puede ser que te den una carta para luego decirte que solo hay menú. Y el olor a tabaco a parte. Es decir, Juana en este caso no exigió nada del otro mundo. Solamente esperó a que le gritaran por una mesa, se leyó una carta que no existía ese día, olió a tabaco y contempló unas ensaladas que parecía que a ellos no le querían servir. ¿expectativas altas? No lo creo. Un saludo!!
Estoy de acuerdo con lo que dices morsa. Todo eso está mal, sobre todo si lo que se pretende es conserguir clientes. Muy mal. Yo, en mi caso, si noto todo eso pienso que quien regenta el restaurante es alguien sin un mínimo de profesionalidad. Como ya he comentado, yo comería y no volvería. Aunque quizás si tengo el día cruzado también me hubiera levantado. No nos puede sorprender a estas alturas, esa falta de profesionalidad dentro de una profesión (camarero, cocinero...) que están tan denostadas y realizadas por personas sin preparación en la materia, en tantos casos, muchos de ellos sin formación de casi ningún tipo. Entonces de qué nos sorprendemos?. A mi no me sorprendería ni me sentiría ofendido, de veras. Seguramente serían dos personas del pueblo a las que habían contratado para servir mesas durante las fiestas, irían con pantalón negro y camisa blanca y les sudaría el sobaco. Quizás estoy exagerando pero... entiendes a dónde quiero llegar?. Entonces no vayamos de urbanitas que nos sorprendemos ante este tipo de situaciones. Un saludo.
Jajaja! "Seguramente serían dos personas del pueblo a las que habían contratado para servir mesas durante las fiestas, irían con pantalón negro y camisa blanca y les sudaría el sobaco" Me hizo gracia, y creo que posiblemente sea acertado. Como bien dices hay mucho personal en esta profesión, que realmente no son profesionales (yo soy cocinero de formación, aunque actualmente no trabajo en cocina) y eso se nota. entiendo que ese restaurante no es para ir de tiquismiquis, pero todo tiene un margen. Un saludo!
Vaya si se nota. En cualquier caso, si Juana hubiera aceptado el juego, podría incluso haber entablado conversación (gestual o de cualquier otro tipo) con las fieras sin domar que le habían obligado a sentarse en aquel lugar y la habían tratado, de primeras, tan mal. Los camareros se habrían sentido cautivados por el encanto de nuestra protagonista y cambiado su versión sobre la pesadez de tener que atender a clientes desagradables. Entonces se habría comido la ensalada, la habrían invitado a algo y ellos hubieran aprendido que esas no son maneras de tratar a la gente. Ya de paso, Juana se sentiría formidablemente bien por haber contribuido a la felicidad momentánea de los camareros, al mismo tiempo que habría entrado en el Olimpo de las personas con megaclase al haberles dado una lección de comportamiento y serenidad. Con un poco de suerte y el buen hacer de Juana, podrían haber aprendido una lección de cómo mejorar su clientela y con ella su negocio. Un saludo cordial y final.
interesante
Yo soy de la opinión de que si uno toma una medida de este tipo, debe informar claramente al responsable de camareros la lista de motivos. Es la única manera que ellos sean conscientes de sus errores y quizá así puedan solucionarlos en el futuro (si realmente quieren mejorar su negocio). Si os marchasteis justo cuando trajeron el otro menú, probablemente pensarían que fue simplemente una cuestión de precio (aunque haciendo cálculos no fuera así) y no hicieran nada de autocrítica, simplemente pensarían "estos turistas son unos tacaños" con lo que vuestro "abandono" no habría tenido ninguna repercusión de mejora.
Donde estabais sentados luego se sentaron otros. No se si con eso queda claro lo que pienso al respecto, que ni de lejos es como para escribir una entrada. Yo las llamo entradas de calentón.
y seguramente alguien que no entra criticando el lugar porque el camarero no es tonto y lo escucha todo ,no digo que fuera en este caso,pero si supierais cuanto MINISTRO sin cartera anda suelto y os tacara atender cambiariais de pinion,un saludo
A mi me hubise gustado otra clase de lidia, si valía la pena. Me gusta mas levantar la situación, y no devolver el toro al corral.
Pues a mí me parece muy bien lo que hicisteis. Y, ya de paso, quiero comentar que me parece una vergüenza lo que hacen algunos restaurantes cuando llegan las fiestas de su localidad. Comprendo que, en esas fechas, se encuentren desbordados. Comprendo también que no les sea posible mantener todos los platos de la carta habitual, porque les falte tiempo para prepararlos dada la gran afluencia de gente, o porque teman que se les agoten algunos productos y, al estar en ferias, no puedan contactar con sus proveedores. Pero de ahí a ofrecer raciones escasísimas y/o a precios prohibitivos, o a atender a los clientes con malos modales, en plan borde y desagradable, o a tardar 3 horas en servir las bebidas y los platos, va un abismo. Si les falta personal, que contraten a más gente para las fiestas. Si se agobian, que planifiquen su trabajo con antelación. Y, por supuesto, que no aprovechen el clima festivo para estafar a los clientes, que traten a todo el mundo correctamente, y que no se olviden de lo fácil que es perder a un cliente por un trato incorrecto, con toda la publicidad negativa que eso implica.
Tampoco os hagais mala sangre, en esto de la hosteleria el tiempo pone a cada uno en su sitio. Yo como muchos de los que han comentado, me habría largado bastante antes del local y sin ningún tipo de vergüenza (al reves, me siento orgulloso cada vez que evito que me pisoteen o ninguneen) Yo os animo a todos a hacer lo mismo y sin ningún complejo ya que le haceis un favor a la calidad hostelera de nuestro pais...Peor seria que os hubieran atendido al momento y os pusieran una bazofia en el plato para luego clavaros...
Peor aún es pasarte un mes comiendo en un restaurante por motivos de trabajo y que te invite tu padre a comer allí todos los días (el más cercano a mi fábrica, que nos tocaba currar el doble porque estaba mi madre mala) y te traten de lujo (chupito y café gratis y esas cosas), vuelvas al cabo del tiempo allí con tu novia y el mismo camarero, conociéndote, te trate como el culo simplemente por la edad o lo que sea.
Tengo 20 años y estoy acostumbrado a que en España me discriminen por mis pintas o edad, es más, me lo paso bien en restaurantes "caros" cuando me vienen a atender indecisos, pero creo que es una actitud que NUNCA se debería tomar por válida. Llevo trabajando desde los 15 años en una empresa familiar y mis clientes de fuera siempre me han tratado como a una persona más, así como yo nunca les he fallado a ellos por tener 15, 16, 18 o 20 años en lugar de 40.
Yo estoy de acuerdo con Albaricoque. Es mejor que sepan en qué han fallado. Lo suyo es levantarte y exponerle al camarero brevemente el motivo de la marcha. Quizá ese día en concreto no estuvieron muy correctos, y todo el mundo se equivoca alguna vez. Yo he leído malísimas críticas de sitios que para mi han estado fenomenal. No creo que tengamos que tener rencor en especial a un restaurante. Ahora, también te digo que ante esa situación yo también me hubiera levantado.
Creo que tuvisteis mucha paciencia. Personalmente me habría ido antes.
Hola, yo creo que obraste un poco precipitadmente... aunque no mal. Pudiste anotar en las hojas de reclamaciones lo que te había sucedido (y los que te acompañaban). Cuando se presentan situaciones delicadas hay que obrar con mucho control... que pierda los nervios "la otra parte". Por supuesto que esto es más facil decirlo que hacerlo, pero lo puedes conseguir. Un saludo para todos.
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