
Cuando llega el mes de mayo, Madrid se engalana y aparecen los mantones, las parpusas y las fiestas típicas como la verbena de San Isidro o las fiestas del dos de mayo. En esta ocasión, la gastronomía adquiere un protagonismo especial y se podrá degustar un menú diseñado para la ocasión, basado en los platos típicos de 1808.
Bajo el nombre 1808, un menú reinterpretado se homenajea la gastronomía madrileña de la época, que según los historiadores contaba con un toque francés, que aterrizó en los palacios de la corte española. Sin embargo, el pueblo sigue comiendo callos, judías, chorizo y gachas. Luego llegó la guerra y los madrileños llegaron a comerse la cal de las paredes.


