
Después de tres días en la Expo de Zaragoza, con un calor asombroso, colas largas y más cortas, magníficas exposiciones y actuaciones increíbles, he podido comprobar que en esta muestra no sólo se tiene acceso a los avances y usos que hacen los países del agua y del desarrollo sostenible.
Me ha recordado más a un viaje a lo largo y ancho de los 5 continentes en cuanto a cultura, tradición y para mí en particular también en lo que se refiere a gastronomía. Es impresionante poder comer en Alemania, refrescarte con un mojito en las islas del Pacífico, saborear un té en Túnez y cenar un plato típico Nepalí.
