
Se me ocurren un millón de situaciones en las que daría la vida —sin exagerar ni un pelo— por este dispensador automático de papel de cocina. Por ejemplo, tener las manos mojadas, ir a sacar un trozo de papel y, al cogerlo, dejar mis dedos húmedos marcados, echando a perder la mitad del rollo por el maldito efecto de capilaridad.
Lo mismo ocurre con las manos llenas de aceite —que es casi peor— o con la temible combinación de usuario poco hábil y un rollo mal troquelado. Dicen que infinitos monos tecleando al azar en infinitas máquinas de escribir son capaces de escribir las obras completas de Shakespeare, en un plazo de entrega infinito, claro esta. Pues hay algunos que ni intentando cortar infinitas veces el papel por la marca de corte lo conseguirían.
Para todas esas personas poco diestras y para los meticulosos de la limpieza, he aquí la solución. Un sensor detecta la presencia de nuestra mano cerca del aparato y nos proporciona la ansiada porción, impoluta y en su justa medida. Parece el cielo, aunque me imagino que a más de uno le puede dar un ataque de nervios esperando a que salga la cantidad de papel necesaria para absorber el vino derramado en tu mantel preferido.
Vía | No puedo creer
En Directo al Paladar | La cocina más limpia con Scrap Trap
En Directo al Paladar | Mesa de cocina inteligente
Comentarios
Me gusta, soy de las maniáticas de no ir dejando huellas marcardas cuando tengo las manos sucias. Cuando hago algo en la cocina que se que me va ha ensuciar mucho las manos, antes saco el rollo del dispensador para tenerlo a mano. Ya me compré el cubo de basura con sensor para no encontrarme con el mismo problema.
Es curioso y parece útil, por supuesto. Pero no deja de ser un artilugio más unido a los que ya tenemos... El problema es, en el caso de que lo adquiriera, dónde ubicarlo en mi cocina, porque la tengo petada, ya no me cabe nada más...
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect