Dolly Parton, una de las más grandes artistas country de todos los tiempos, ha fallecido a los 80 años, tal como ha anunciado su sobrino Bryan Seaver en redes sociales.
Deslumbrante cantante, pero aún más impresionante compositora, Parton nos deja sublimes discos como Coat of many colours y éxitos inmortales como Jolene. Pero si bien en España siguen sonando alguna de sus canciones, apenas es conocida su afición por la cocina, una de sus facetas que más se han explotado en EEUU.
Parton tiene publicados varios libros de recetas, era una habitual de los programas de cocina y hasta tiene su propia línea de comidas precocinadas.
“Cocinar es como escribir una canción”, aseguraba Parton en una entrevista con Allrecipes. “Algunas de mis mejores canciones las he inventado mientras cocinaba mi mejor comida, y viceversa. Cuanto mejor escribo, mejor cocino”.
Nunca olvides de dónde vienes
Nacida el 19 de enero de 1946 en Tennessee, Parton fue la cuarta de los 12 hijos de Robert Lee y Avie Lee Parton. De orígenes muy humildes –según lo que dijo ella misma, su familia era “extremadamente pobre”–, comenzó a ocuparse de las tareas de la casa de niña, al mismo tiempo que aprendió a tocar y componer, a una edad muy temprana. Eran humildes, pero no pasaron hambre. Gracias, en parte, a la pericia para estirar toda la comida que llegaba de las mujeres de la casa.
“Dios, la música y la comida eran las tres cosas más importantes en nuestra familia”, explicaba Parton en su entrevista con Allrecipes. De pequeños, los hijos de los Parton visitaban a sus abuelos y bisabuelos, quienes a menudo cocinaban para los trabajadores de los campos de tabaco, heno y maíz.
Imagen de promocional de uno de los libros de cocina de Parton.
“Era común ver todos esos platos —como pasteles y tartas— sobre la mesa, cubiertos con un mantel para ahuyentar las moscas”, explicaba la cantante. “Nos moríamos de ganas de mirar debajo del mantel para ver qué había”.
Sus hermanas aprendieron muy pronto a cocinar algunas de las recetas que les enseñó su madre, Avie Lee, de la que siempre conservaron muchas recetas. ¿Su favorita? Macarrones con zumo de tomate, mezclados con un poco de grasa de tocino y mantequilla: un plato que preparaba siempre que los niños estaban enfermos. “Era como la medicina de mamá”, aseguraba la cantante.
Siempre orgullosa de sus orígenes, de proceder de una clase trabajadora, Parton ayudó toda su vida a reivindicar sus derechos y tuvo una intensa labor filantrópica, aportando a cientos de causas nobles como enseñar a leer o fabricar vacunas para combatir la covid-19. Muchos de sus libros de cocina, de hecho, sirvieron para financiar labores de su Fundación Dollywood.
Parton será siempre recordada por sus inmortales canciones, pero también por platos como su popular cena de las cinco capas: elaboraciones humildes, pero deliciosas, que son puro ingenio sureño. Que la tierra le sea leve.
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