Este es el punto justo en el que hay que colocar el termostato para que los radiadores sean más eficientes

Un técnico explica cómo la ubicación del termostato influye directamente en la eficiencia de los radiadores y en el consumo de energía del hogar

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Joana Costa

Editor

Un gesto tan simple como la ubicación del termostato puede marcar la diferencia entre una calefacción eficiente y un derroche energético. Aunque el invierno todavía no se ha instalado, las temperaturas empiezan a ser bajas y muchas viviendas mantienen comienzan a prender sus radiadores. 

Sin embargo, pocas personas saben que colocar el termostato en el lugar equivocado puede hacer que la caldera trabaje (y gaste) más de lo necesario. Los expertos defienden que el termostato es el cerebro del sistema de calefacción, el encargado de determinar cuándo y cómo debe activarse la caldera o la bomba de calor. 

Si no está bien situado, las mediciones pueden ser erróneas y el sistema tenderá a consumir más energía para alcanzar la temperatura deseada. Según los especialistas en la materia, la ubicación ideal es una pared interior, alejada de corrientes de aire y de fuentes directas de calor como radiadores, chimeneas o ventanas soleadas. 

También recomienda evitar las paredes exteriores o las habitaciones sin calefacción, ya que sus temperaturas más frías pueden distorsionar las lecturas. La altura también importa: el punto óptimo está entre 1,6 y 1,7 metros desde el suelo, aproximadamente a la altura de la cabeza. A esa distancia, el termostato puede registrar una temperatura ambiental más precisa y, en consecuencia, regular mejor el sistema.

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La apuesta segura en este caso para por instalar el termostato en la estancia más utilizada del hogar, como el salón o la sala de estar. Esto permite que la calefacción se ajuste al espacio donde se pasa más tiempo, evitando que una habitación más fría active innecesariamente el sistema y dispare el consumo. 

Es decir, lo que hacen los expertos es no poner el termostato en la estancia más fría, sino en la que pasamos más rato, para evitar que la máquina haga un esfuerzo por calentar al gusto de allí donde no estamos. 

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Además, hay zonas prohibidas: no debe colocarse dentro de estanterías, detrás de muebles o cortinas, ni cerca de puertas o ventanas. Estos obstáculos pueden bloquear los sensores o alterar las lecturas. En el caso de los modelos con sensores de presencia, conviene seguir las recomendaciones del fabricante sobre el campo de detección.

Más allá de la ubicación, el experto recuerda que ajustar la temperatura entre 19 y 22 grados es suficiente para mantener un ambiente confortable. Reducir solo un grado puede disminuir el gasto energético entre un 7 % y un 10 %, una diferencia notable al final del mes.

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Por supuesto, la eficacia del sistema no depende únicamente del termostato. También conviene mantener los radiadores purgados, revisar las válvulas, despejar los muebles que obstaculicen la circulación del aire y comprobar la presión de la caldera. En conjunto, pequeños gestos que garantizan que la calefacción funcione a pleno rendimiento.

Un último consejo pasa por ventilar la vivienda por la mañana durante unos 10 minutos y aprovechar la luz solar directa subiendo las persianas ayuda a mantener el calor natural durante más horas. Con estos ajustes, asegura, los radiadores alcanzan antes la temperatura deseada, el termostato trabaja con precisión y el consumo energético se reduce de forma significativa.

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