Los expertos en plantas, de acuerdo: “Para que los geranios florezcan abundantemente hay que regarlos aplicando la regla del 10%”

Aunque soportan mejor el calor que muchas otras plantas de balcón, los geranios necesitan un riego adecuado para mantener una floración abundante

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Joana Costa

Editor

Los geranios son una de las plantas más resistentes al calor y, precisamente por eso, siguen siendo las grandes protagonistas de balcones y terrazas cada verano. Soportan bien las altas temperaturas e incluso periodos cortos de sequía, pero eso no significa que puedan pasar semanas sin agua. Si el riego no es el adecuado, la floración se reduce y la planta acaba perdiendo vigor.

Los especialistas de Pelargonium for Europe (PfE), una asociación formada por productores europeos de geranios, recuerdan que el secreto no está en regar más, sino en hacerlo de forma correcta. Para ello recomiendan aplicar la llamada regla del 10%, un método sencillo que ayuda a mantener el sustrato con la humedad necesaria sin caer en el exceso de agua.

La regla del 10% para regar los geranios

Según los expertos de Pelargonium for Europe, la cantidad de agua debe equivaler aproximadamente al 10% del volumen de tierra de la maceta o jardinera. En la práctica, esto significa que una maceta con un solo geranio suele necesitar alrededor de medio litro de agua, mientras que una jardinera de unos 80 centímetros puede requerir cerca de 2,5 litros.

Eso sí, recomiendan no echar toda el agua de una sola vez. Cuando el sustrato está muy seco, le cuesta absorber la humedad, por lo que resulta más eficaz regar poco a poco para que el agua penetre hasta las raíces en lugar de escurrirse por los laterales.

Cuándo conviene regarlos

Durante las olas de calor aumenta la evaporación tanto del suelo como de la propia planta. Si el sustrato permanece seco demasiado tiempo, el geranio reduce su actividad, produce menos flores y acaba utilizando las reservas de agua almacenadas en sus tallos y hojas. Aunque esta especie tolera mejor la sequía que muchas otras plantas ornamentales, una falta prolongada de agua también puede terminar debilitándola.

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Antes de sacar la regadera conviene comprobar el estado de la tierra. Si al tocarla todavía está fresca, es mejor esperar. En cambio, si está seca, caliente o comienza a separarse de las paredes de la maceta, ha llegado el momento de regar.

Mejor por la mañana o al atardecer

Los especialistas aconsejan evitar las horas centrales del día. Regar a primera hora de la mañana o al caer la tarde reduce la evaporación y permite que las raíces aprovechen mejor el agua.

También desaconsejan hacerlo por la noche, ya que la humedad acumulada sobre las hojas puede favorecer la aparición de enfermedades provocadas por hongos, aunque en verano este extremo es más improbable.

El agua, siempre en las raíces

Otro de los errores más habituales consiste en mojar toda la planta, como si en lugar de un riego estuviéramos acometiendo una ducha. Lo recomendable es dirigir el agua directamente al sustrato, junto a la base del geranio, para que llegue donde realmente se necesita. Además, si es posible, conviene evitar el agua demasiado fría recién salida del grifo.

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El tipo de tierra también influye en la salud de la planta. Un sustrato de calidad retiene mejor la humedad sin encharcar las raíces, favorece el drenaje y mantiene una estructura adecuada para que el sistema radicular se desarrolle correctamente.

Cómo abonar cuando hace mucho calor

Las altas temperaturas también modifican las necesidades de fertilización. Desde Pelargonium for Europe recomiendan aplicar abono líquido dos veces por semana con la mitad de la dosis habitual, en lugar de una sola aplicación concentrada. Además, recuerdan que nunca debe abonarse sobre un sustrato completamente seco, ya que podría dañar las raíces.

Un último truco para ahorrar agua

Si las temperaturas son extremas, colocar los geranios en un lugar con algo de sombra durante las horas de mayor insolación puede reducir la evaporación y disminuir la frecuencia de riego. También ayuda utilizar macetas de colores claros, que absorben menos calor que las oscuras y mantienen el sustrato fresco durante más tiempo.

Según Pelargonium for Europe, un exceso de agua resulta más perjudicial que un breve episodio de sequía, por lo que el objetivo debe ser mantener la tierra húmeda, pero nunca encharcada.

Foto | En Pexels: Mike Bird, Sephina Cornwall y Jan van der Wolf.

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