Las bayetas de microfibra está bien para la limpieza diaria, pero no usar la técnica de desinfección correcta reduce la higiene y provoca malos olores

Las bayetas de microfibra acumulan humedad, grasa y restos orgánicos tras cada uso. Una limpieza adecuada y un buen secado ayudan a evitar la proliferación de bacterias y los malos olores

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Joana Costa

Editor

Las bayetas de microfibra son ya elementos totalmente imprescindibles para la limpieza diaria, pero si no se desinfectan correctamente pueden acabar acumulando microorganismos que terminan extendiéndose por toda la casa. Los expertos recomiendan una limpieza profunda semanal y un secado completo entre usos.

Igual de cierto es que las bayetas de microfibra se han ganado un hueco en prácticamente todos los hogares por su capacidad para limpiar sin rayar las superficies y atrapar la suciedad con facilidad. Sin embargo, ese mismo poder de absorción hace que también retengan restos de grasa, humedad y materia orgánica que, si no se eliminan correctamente, favorecen la proliferación de bacterias y la aparición de malos olores.

No basta con enjuagarlas

Por eso, los especialistas en limpieza recuerdan que limitarse a enjuagarlas bajo el grifo no garantiza una correcta higiene. De hecho, una bayeta aparentemente limpia puede seguir acumulando microorganismos que terminan pasando de una superficie a otra cada vez que se utiliza.

El agua caliente marca la diferencia

Para conseguir una desinfección eficaz, los expertos recomiendan utilizar agua a más de 50 ºC, ya que las temperaturas templadas no eliminan buena parte de los microorganismos presentes en el tejido.

Una de las opciones más utilizadas para recuperar las bayetas consiste en sumergirlas en una olla con aproximadamente un litro de agua muy caliente y añadir percarbonato de sodio, un producto conocido por su poder limpiador y blanqueador. La mezcla debe actuar durante unos 20 minutos, tiempo suficiente para eliminar gran parte de la suciedad incrustada y los malos olores.

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Una vez terminado el proceso, basta con aclararlas abundantemente para retirar cualquier resto del producto y dejarlas secar por completo antes de volver a utilizarlas.

El secado es tan importante como la limpieza

La desinfección no termina cuando se aclara la bayeta. Si permanece húmeda durante horas o se guarda doblada, vuelve a convertirse en un entorno ideal para el crecimiento de bacterias y hongos.

Por ese motivo, los especialistas aconsejan extenderla o colgarla en un lugar bien ventilado después de cada uso. Evitar que quede apelmazada acelera el secado y reduce considerablemente el riesgo de malos olores.

Una limpieza profunda cada semana

Además del aclarado diario tras cada uso, conviene realizar una desinfección más completa al menos una vez por semana, especialmente si la bayeta se utiliza para limpiar la cocina o el baño, donde la presencia de residuos orgánicos y humedad es mayor.

Con unos cuidados sencillos, es decir, agua caliente, una limpieza profunda periódica y un secado adecuado, es posible prolongar la vida útil de las bayetas de microfibra y evitar que se conviertan, sin darnos cuenta, en una fuente de contaminación dentro del hogar.

Fotos | En Pexels: P.Tankilevich, www.kaboompics.com.

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