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La Hacienda Argentina, visita obligada en Madrid

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Gracias a una acertadísima recomendación, el pasado martes conocimos y disfrutamos del ambiente y la cocina de La Hacienda Argentina en Madrid. Situado junto al Parque del Retiro, en la calle Ibiza, 41, ofrece una reinterpretación de la cocina norteña en una fusión con la cocina mediterránea, de gran influencia en el país del mate.

El local se presenta cálido por las maderas nobles que lo visten en sus dos plantas, que distinguen la zona sin humos. Decoración impecable, los techos altos no hacen vacío y la adecuada iluminación y la suave música de fondo otorgan un ambiente elegante, íntimo y apacible.

Iniciamos la velada con un aperitivo muy acertado, Pan de gambas con salmorejo, una combinación sorprendentemente rica y Chorizo Criollo, muy sabroso, crujiente en su exterior y muy jugoso en su interior.

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El restaurante posee una amplísima bodega dispuesta en un botellero a la vista de cinco metros de altura, en el que alberga más de cuarenta referencias y 1.200 botellas. Escogimos un Trivento Reserva 2005 de Bodegas y Viñedos (Mendoza), un Malbec 100% con aroma a frutos rojos maduros, matices de café y chocolate, color brillante, rojo intenso con reflejos violáceos y en boca muy sedoso, redondo y con un postgusto largo.

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Para empezar nos sirvieron unos Caramelos de langostinos con guindilla tai, albahaca y salsa de mostaza, jugosos langostinos tigre que en su interior encerraban el potente picante combinado con el frescor de la albahaca, envueltos en crujiente pasta brick y aderezados con una alegre salsa de mostaza, formaban un bocado perfectamente equilibrado.

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Impresionante la Brocheta de vieira con panceta ibérica, mayonesa de wasabi y confitura de tomate, realmente exquisita combinación de texturas, crujiente panceta además de gustosa y gelatinosa y jugosa vieira aderezada con una mayonesa ligera de wasabi y la confitura en su punto, sin endulzar el plato.

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Continuamos con un plato que, sinceramente y por mucha sangre leonesa que tengamos nos dejó expectantes por sus ingredientes básicos, a los que no adoramos, (somos raros, vale) berza y morcilla de León, pero nos hubiera encantado que vierais como dejamos los platos, nos sorprendimos a nosotros mismos, y es que no se puede decir de ningún ingrediente que no gusta, basta con saberlo cocinar y combinar. Esta es la Crêpe de berza con morcilla de León sobre cama de judías de Tolosa, una fusión de sabores que nos ha hecho replantearnos la introducción en nuestra dieta de sus ingredientes, la cama de judías de Tolosa era una crema suavemente deliciosa que acompañaba perfectamente a la crêpe.

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Una enorme ración iluminaba nuestros ojos y activaba nuestras papilas gustativas antes de empezar, Rodaballo con salsa de pimiento verde y crema ligera de clara de huevo, la carne fina y delicada del pescado desprendía un delicioso sabor a brasa, muy bien acompañado además con un crujiente de puerro. De nuevo una correctísima combinación.

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Para quitarse el sombrero el Bife argentino, sólo de recordarlo se nos hace la boca agua. Uno de los cortes más jugosos se presentaba ante nuestro ya satisfecho paladar, pero con cabida para más. Cocinado a la brasa lentamente formando una crujiente costra y manteniendo todos sus jugos en el interior, rematado con unas escamas de sal que potenciaban su sabor y unas crujientes patatas caseras. Para repetir y repetir.

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Pudimos disfrutar de dos postres (os podéis imaginar que acabamos más que satisfechos), el primero una Mousse de chocolate blanco semicongelado con reducción de aceto balsámico, zumo de naranja y fresas, aromatizado con albahaca resultó un postre refrescante, ligero y muy agradable al paladar.

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El segundo postre lo componía un Coulis de pera con mousse de gorgonzola y espuma de Gin tonic, atrevida combinación que culminó muy satisfactoriamente nuestra cena.

l servicio fue extraordinario, atento y profesional, no había espera entre plato y plato, el justo y necesario para que un trago de vino limpiara el paladar en disposición del siguiente manjar.

Esteban Arnaiz y Teresa Gabarra, y por supuesto sus cocineros y equipo de sala, son los responsables de que La Hacienda Argentina se convierta en un lugar de visita obligada en la capital.

El precio medio de la carta es de 30-40 euros, mientras este menú degustación nos costó sobre los 100 euros los dos, un precio muy honesto.

Más información | La Hacienda Argentina

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