No hace falta dar muchas vueltas al supermercado para comprobar cómo la palabra proteína se multiplica y gana espacio en lineales que, incluso, no presumían de ello.
Se ha convertido en el macronutriente de moda, teniendo sobrados motivos para haberlo hecho, aunque eso no significa que solo debamos consumir proteína o que nuestra vida gire en torno a ella.
La parte buena de la ecuación es que también nos hemos dado cuenta de que cada vez hay más vida fuera de los clásicos elementos proteicos de nuestro día a día. Siempre ha habido alimentos con mucha proteína, pero parecía que de manera recurrente íbamos a la carne y a los huevos, no prestando tanta atención a otras partes del lineal como pueden ser las estanterías de conservas.
Y ahí, precisamente, tenemos a grandes aliados cuando hablamos de meter proteínas en la dieta. Sin embargo, puede que te eche para atrás que, a menudo, hay también cantidades elevadas de grasa.
La mayor parte de las veces son insaturadas, bien por ser pescados azules como la caballa, la sardina o el atún, o bien por estar sumergidas en aceite, ya sea de oliva o de girasol. Pero eso no quita que sigan siendo elementos calóricos y que hay que consumir con moderación, por muy sanas que sean sus grasas, ricas en ácido graso omega-3.
Distinto perfil pasa, como es lógico, con las conservas al natural de marisco como las almejas, los berberechos o los mejillones, elementos que podemos considerar un win win para incluir proteínas de alto valor biológico en el día a día, y sin andar incorporando grasas de más.
Por ejemplo, las clásicas navajas al natural, dependiendo de la marca, pueden tener hasta 18 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, lo cual no está nada mal si comprobamos que, además, apenas aportan grasa y que su contenido en sal tampoco es elevado, donde apenas suponen dos gramos de grasa, siendo la mitad de ellas saturadas. Además, el aporte en carbohidratos también es bajo, siendo nulo el de azúcares.
Además, dependiendo de la marca, tampoco están muy pasadas de sal, con valores que pueden ir entre el medio gramo y el gramo y medio por 100 gramos.
Sin embargo, en la información nutricional hay algo que nunca viene –pues no se está obligado por ley– y son las purinas. Los mariscos, especialmente los que se comen enteros (como mejillones, almejas o navajas) tienen un contenido en purinas relativamente alto. En el caso de las navajas, puede ser entre 62 miligramos y 150 miligramos por 100 gramos de producto, por lo cual se considera un alimento rico en purinas.
Este contenido en purinas supone elevar los niveles de ácido úrico, por lo que las personas con hiperuricemia o gota deberían tener cuidado con este tipo de conservas que, de lo normal, son perfectamente asumibles.
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