No es el más conocido de los pueblos marineros de Guipúzcoa, pero para mí, su playa y su paseo marítimo merecen más de una visita

Deba sorprende casi en la frontera con Vizcaya en un de los lugares con más encanto de la costa cantábrica

Playa Deba
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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Reconozco que, como madrileño que creció lejísimos del mar, ir a la costa siempre ejerce una especie de virtud terapéutica, independientemente de donde vaya. Sé que hay gente que, por ejemplo, adora la puntual calma del Mediterráneo y comprobar cómo el sol lo inunda. Otros necesitan viveza y bravura, olas que rompen e, incluso, que la oscuridad tenga parte de protagonismo.

En mi caso, he sabido configurar mi modus operandi costero en los dos sentidos y disfruto por igual de mares sosegados y de costas embravecidas. Una de ellas, la costa guipuzcoana, nunca deja de sorprenderme. Conocía bien la parte oriental y, cuando me había adentrado en la parte occidental, no había ido más allá de Zumaia.

Un craso error, claro, porque había dejado fuera de la ecuación a un encantador pueblecito pesquero que se encajona, muy a la vasca, con su ría, en ese Cantábrico caprichoso que se dedicó a pintar durante millones de años en la costa, marcando el suelo de formas que solo la naturaleza es capaz como sucede con el flysch de Zumaia.

Un vistazo a…
Euskadi - Qué bien sabe reencontrarse
Playa de Santiago Playa de Santiago, en Deba. ©Turismo Euskadi

No lejos de allí, en Deba, volví a tener el mismo sentimiento de por qué no habré venido antes. Empotrada la playa de Santiago en él, Deba quizá no tenga la fama y la talla que tienen algunas de sus localidades hermanas como la propia Zumaia, Zarautz o Getaria, pero tiene suficiente personalidad como para encandilarte.

playa de santiago Playa de Santiago, en Deba, con la marea baja, donde se aprecia el flysch que hace. ©Turismo Euskadi

Atrapada entre montes verdes, esa característica norteña que permite casi despeñarse de un prado para terminar en la arena más limpia que imagines, Deba mantiene ese alma marinera, familiar y cercana que puedes echar de menos en poblaciones más grandes.

Puerto De Deba Puerto de Deba. ©Turismo Euskadi

Con un paseo marítimo que acompasa la práctica totalidad de la playa de Santiago, Deba se extiende un pelín más allá de este arenal a lo ancho… Y en la profundidad. No te quedes solo a pie de playa y sé curioso. Aproxímate a las marismas de Casacampo o al humedal de Artzabal y verás por qué es una localidad magnética.

Calamares Fritos Calamares fritos de Taberna Itsaslabarrak. ©Bernat Alberdi.

De nuevo en tierra húmeda, calas como la de Lapari y la de Sakoneta configuran otro paisaje en el que uno desearía quedarse el día entero, pero la marea, siempre juguetona –y a veces peligrosa–, no lo permite eternamente. 

Ya con los pies secos, no hace falta complicarse mucho en Deba para comer bien ni tampoco gastarse una fortuna. Casi puerta con puerta con la playa de Santiago, la taberna Itsaslabarrak sorprende con una cocina de toda la vida, bien emplatada, pero rejuvenecida, con unas magníficas croquetas, con buenos calamares fritos y con una ensaladilla rusa que merece por sí sola el viaje.

Imágenes | Turismo Euskadi

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