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A estas alturas de la pelÃcula ya nadie duda de que la GuÃa Michelin y sus famosas estrellas michelin son de obligada referencia para cualquier turista gastronómico.
Aquà y en la china popular, como dirÃa cierto personaje de la polÃtica catalana.
Los 5 millones de turistas que, según datos del Ministerio de Industria, vienen cada año a España para realizar alguna actividad gastronómica bien lo saben. Seguramente, muchos de ellos visitan o dejan de visitar algunos de nuestros restaurantes por las indicaciones de la citada guÃa roja. Y no sólo restaurantes: hoteles, bares de tapas y establecimientos de turismo rural también entran en el bombo.
Todo ello repercute, de la misma manera, en ciudades y poblaciones enteras: muchos de estos visitantes no dudarán en modificar su destino en base a la cercanÃa de locales con estrellas o con buena crÃtica, y no olviden ustedes que además de comer y dormir, estos turistas querrán visitar museos, comprar regalos, alquilar vehÃculos…
Pero, ¿cómo se otorgan las estrellas Michelin? ¿qué criterios utilizan los inspectores de la guÃa gala?
Un poco de historia
La guÃa Michelin fue creada en Francia en el año 1900 por los hermanos del mismo nombre. André y Edouard Michelin se dedicaban en esa época al negocio del aprovisionamiento del automóvil: combustible, neumáticos, pequeñas reparaciones. Era un negocio en expansión. El parque automovilÃstico crecÃa y los usuarios de esas “maquinas infernales” necesitaban de estos servicios para desplazarse por las incipientes y nuevas carreteras y, por supuesto, por los viejos y polvorientos caminos de siempre.
Y si la máquina necesita mantenimiento, el cuerpo pedÃa lo propio: dormir, comer y beber. AsÃ, la primera guÃa Michelin de 1900, con un tiraje de 35.000 ejemplares, proporcionaba toda esa información sobre cómo aprovisionar correctamente cuerpo y máquina al intrépido conductor francés de entonces: los “chauffeurs”.
Diez años más tarde, nacÃa la primera edición de la GuÃa MichelÃn de Hoteles de España & Portugal, encuadernada en amarillo, que se publicó en 1910.
En la década de los 20, la expansión automovilÃstica es imparable. La guÃa se profesionaliza y se comercializa. Aparecen ya los restaurantes con crÃtica gastronómica: primero a partir de las recomendaciones de los mismos clientes; después a través de las primeras visitas de inspectores anónimos.
Nacen las estrellas Michelin.
El método
El método de trabajo con el que Michelin realiza su guÃa desde hace más de un siglo se basa en visitas anónimas a restaurantes y en la consiguiente calificación de su calidad gastronómica, de la decoración, del servicio y de la situación del local.
Para ello, la guÃa dispone de un elenco de inspectores en cada zona que deben contar con amplios conocimiento en el ámbito de la gastronomÃa y de la restauración, que comen y cenan cada dÃa en un restaurante de los propuestos y elaboran un informe que será el núcleo de la distinción final. De este modo, la dirección de la guÃa en ParÃs se reserva la potestad para otorgar o no estrellas en función de los informes previos de los inspectores.
Las visitas varÃan en función de la categorÃa de la distinción. Los restaurantes propuestos que optan a una estrella reciben cuatro visitas antes de ser galardonados; si optan a dos estrellas recibirán nada menos que diez visitas antes de llegar a la tercera. Y para los triestrellados, la presión será mayor: no sólo los inspectores de la zona aparecerán, la visita de inspectores galos cercanos a la dirección de la guÃa no parece ser extraña.
Mucho se ha hablado sobre el anonimato, o la falta de él, de los inspectores michelin. Cierto es que la base de la crÃtica procede del anonimato del comensal, pero también que éste elemento desaparece cuando el inspector debe identificarse en ciertas ocasiones para comprobar detalles o solicitar información adicional sobre aspectos técnicos que de otro modo no obtendrÃa.
De este modo, es inevitable que los inspectores que más años llevan en el oficio sean conocidos por los cocineros más veteranos. Todo ello debe llevar a una creciente labor en la renovación de los grupos de trabajo. Nuevos inspectores, plantillas más extensas, formación y práctica: dicen que los nuevos realizan sus primeros pinitos supervisados por un inspector ya bien bregado en estas lides.

Sea como fuere, y a pesar de todas las reticencias que pueda generar en España entre algunos usuarios y cierta prensa discrepante con todo lo que huela remotamente a francés —y del amor odio que ciertamente se establece entre ella y algunos restauradores-, la supremacÃa de la guÃa Michelin en el mundo de la gastronomÃa es innegable. Quieran o no, el librito rojo forma parte del equipaje (o del iphone) de esos millones de turistas que cada año buscan en nuestras mesas la satisfacción de comer en un buen restaurante, en un restaurante estrellado, que para muchos es lo mismo. Sea cierto o no.
Sitio Oficial | Historia de la GuÃa Michelin
En Directo al Paladar | GuÃa MichelÃn 2009 de España & Portugal, los resultados
En Directo al Paladar | GuÃa MichelÃn Europa 2009
Foto automóvil | Autosconarte
Comentarios
Cuando Mugaritz,Celler Can Roca y Poblet reciban las 3º estrella será una buena guÃa.
Pues no estarÃa mal Borjal84, que esos tres excelentes restaurantes subieran de categorÃa; aunque dos estrellas está también muy bien y asà los precios no se disparan ;-)
Ahora en serio: de los tres sólo he estado en Can Roca y en mi opinión, con el nuevo local, no le falta nada para la tercera. Paciencia y ya caerá...
Un saludo,
Nunca he estado de acuerdo con la guÃa michelÃn, ni con sus estrellas, serÃa muy extenso de explicar, no para una contestación en un post, pero resumiendo, pienso que sólo sirven para hinchar el pecho de los restauradores, y subir los precios, de una comida que, en el 90% de los casos, te deja con las patas colgando, como decimos en mi tierra, que estará buenÃsima, pero que no merece tan alto precio, y menos porque lo diga un "entendido".
Que no digo que a los restauradores que se les otorga no sean buenÃsimos restauradores, pero...
Pasa igual que con los vinos, porque un "entendido", con su paladar, su olfato propio etc, me diga que tal vino es bueno, o excelente, no significa que ese vino sea excelente..., pero claro, ya ponemos la botella a 80€ porque Pepito Pérez, enólogo mundialmente reconocido, ha dicho que es la hostia. Ese tal pepito perez, puede probar un vino y hacer un gesto como el fary (grande...) chupando un limón, y otra persona, y hasta otro mismo enólogo, probarlo, y decir que esta bueno...
Que no van a condicionar mi paladar con sus consejos, el trabajo de "critico" siempre ha sido muy fácil... y roza el juego de ser dios.
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