
No siempre es sencillo determinar la fecha de caducidad de un producto alimentario. A veces nos topamos con dificultades, pues las fechas son difíciles de encontrar, no llevamos las gafas o algún número se ha borrado.
Entonces nos dejamos llevar por nuestro instinto de supervivencia y abrimos el envase, observamos el interior, untamos la yema de un dedo y nos lo llevamos a la boca como si fuéramos el último superviviente. Luego esperamos a ver si nos salen ronchas, y tras dos días de cuarentena sin observar ninguna reacción adversa, tranquilizamos a la familia y les decimos que adelante, que el tomate frito no está caducado.
Muchos de estos movimientos se podrían evitar con este empaquetado cambiante, en el que va apareciendo un dibujo de color naranja a medida que va pasando el tiempo. Cuando llega al límite de caducidad, el estampado cubre toda la superficie. Es una medida muy visual e incluso decorativa, pero también puede dar mal rollo, que no es lo mismo ver que algo caduca en dos días que ver el brick con el dibujo llegando a la cima. Por otra parte, para aquellos olvidadizos que olvidan revisar las fechas una vez almacenados los productos, este método sirve de recordatorio ilustrado.
Vía | Cuarto Derecha
En Directo al Paladar | Significado del numero del Tetra Brik
En Directo al Paladar | Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente
Comentarios
Parece muy interesante, a primera vista. Pero voy a compararlo con algo que escuché hace algún tiempo sobre la leche, las cajas de leche llevan en la parte inferior dos piquillos doblados sobre la base. En uno de ellos hay unos números del 1 al 5 creo, pero hay uno que no se ve y ese que falta es el que indica el número de veces que la leche ha caducado en los estantes del supermercado de turno, llevada a la empresa y sufrido de nuevo los tratamientos que sea necesario para llevarlas de nuevo al estante del supermercado para volver a empezar.
Por eso digo que parece interesante a primera vista, si ese producto se desecha al caducar está bien, pero si se lleva a la empresa para hacer los tratamientos necesarios y volver a ponerla a la venta ya no lo es tanto, más que nada porque no sabemos qué fiables serán, por mucho que "cumplan los requerimientos sanitarios" después de los "tratamientos recibidos".
Me temo que como las empresas están para ganar todo lo posible y no para autoperjudicarse avisando a los despistados con tanta claridad me parece que será posiblemente un reclamo publicitario y nada más, pero me gustaría estar equivocada.
No conocía la historia de la numeración debajo de los tetrabricks. El invento del nuevo embalaje me parece estupendo, sobre todo para los productos que se venden como frescos. Sin embargo, y al hilo del comentario anterior, lo que compramos en las tiendas se apura al máximo, y en ocasiones, mas de una lo sobrepasan aprovechando el despiste de la gente y su descuido. Ni a las tiendas ni a las marcas les convendría en principio usarlo porque bajaría su imagen, pero poco a poco, si se impone, mejor.
Además, si lo de la leche es cierto, cuando se pase la fecha, a fábrica, tratarlo y a venderlo con otro envase para otra marca o producto.
Lo de la leche si que lo sabía, y creo que para ir bien tendrían que tenerlo casi todos los productos de despensa, pero pienso que aunque la idea es buena y original nos guste o no hay que ir mirando las fechas de caducidad, tener la despensa ordenada y las fechas que caduquen antes ponerlas a primera fila.
Completamente de acuerdo con lo que dices Silvia, pero por mucho que nos empeñemos en llevarlo bien en nuestros hogares, si en los establecimientos o en los almacenes de depósitos no llevan bien el FIFO (first in, first out) poco podemos hacer. Ahora bien con éste tipo de envases quien sufrirá mas las consecuencias serán las marcas que no cuidan el FIFO.
Estoy de acuerdo con lo de colocar los productos con pronta fecha de caducidad en primera fila, pero a esto hay que sumarle un esfuerzo por cambiar la mentalidad de nuestra sociedad.
No seria conveniente una campaña estatal (gubernamental) sobre la necesidad del consumo responsable pero no solo copn el medio ambiente, sino con nuestra propia especie. No lo mismo un tomate pasado que un yogur con una semana pasada, y en nuestra conciencia debería entrar esos países y personas con necesidad.
Una solución sería una rebaja por día cercano a la caducidad, por ejemplo, y cosas así, que por algo se empieza
Hola entrefogones, El tema que escuchaste sobre el reenvasado de los cartones de leche (numeros del 1 al 5) me temo que no es cierto. Ese trabajo no es rentable para una empresa lactea. Una empresa dedicada a procesar leche que le viene en cisternas no puede tener camiones recogiendo envases caducados de leche, trasladarlos a su empresa, tener a operarios abriendo miles de cartones de leche y vaciandolos en una cuba para reprocesar la leche y envasarla de nuevo. Simplemente no es rentable aunque circula ese bulo desde hace tiempo por la red.
Por otro lado, las empresas han comenzado timidamente a utilizar los sensores inteligentes de los que hablais, aunque como sabiamente mencionais, puede que no les interese que el consumidor se de cuenta de que el producto esté a punto de caducar. Desde otro punto de vista podrian anunciar que " Si realmente quieres disfrutar comiendo este producto no lo compres si el sensor está tal o cual" Creo que asi se ganarian una mayor confianza por parte del consumidor ¿no?
Muchas gracias por charlar. Habría que investigar sobre la veracidad del tema que apunta Entrefogones, la explicación de Kepa es demoledora y totalmente lógica. Un saludo.
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