
Ya va para unos cuantos años que el Tres Picos de Borsao, de la D.O. Campo de Borja es un clásico en mi casa. Año tras año hace gala de una calidad de vino a base de uva garnacha muy por encima de su precio (bueno, antes más que ahora) y es por eso que siempre procuro tener alguna botella a la que echar mano en cualquier momento.
Campo de Borja es un humilde Consejo Regulador afincado en tierras mañas, a los pies del imponente Parque Natural del Moncayo, jalonando, a uno y otro lado, el paso del Río Ebro por localidades como Vera del Moncayo, Borja, Ainzón, Magallón, Fuendejalón, Tabuenca…
Con un clima muy continental, con la constante presencia del frío y seco Cierzo, es el lugar idóneo para que la uva garnacha luzca con especial intensidad. La garnacha es una variedad considerada de segunda clase, agazapada bajo la incontestable supremacía de la tempranillo primero, y luego por el peso que las nobles variedades foráneas impusieron tras su adecuación a la piel de toro hispana, suele otorgar vinos con poca longevidad, de consumo rápido, por la rápida capacidad oxidativa que presenta, aunque también es verdad que es la responsable de la calidad de los vinos del priorat y es sospechosamente partícipe en las mezclas empleadas en la elaboración de numerosos vinos de calidad españoles.



No es la primera vez que en Directo al Paladar les comentamos como la recuperación de variedades autóctonas es una tendencia al alza actualmente en España.
Bodegas San Alejandro es una cooperativa de unos 300 socios ubicada en Miedes de Aragón, cerca de Calatayud, en la provincia de Zaragoza.
M. Chapoutier es una bodega establecida en la población de Tain, muy cerca de Lyon, en el Ródano francés.
Hace ya unos días que nuestro amigo
La recuperación de variedades autóctonas es una tendencia al alza actualmente en España. Viejos viñedos que hasta no hace mucho se arrancaban para plantar en su lugar variedades foráneas, mal llamadas mejorantes, se recuperan ahora para dar vinos con una excelente tipicidad.