En un mercado marcado por la volatilidad de precios y la presión de las marcas blancas, los movimientos en cuota suelen ser discretos. Por eso llama la atención el último dato de Carbonell: un 11,4% de participación en España, su mejor registro de la última década, según Nielsen. El incremento, de 1,2 puntos respecto al año anterior, se produce además en un contexto poco favorable para el consumo, ha informado la marca.
Más allá de la cuota, el otro indicador relevante es la penetración. La marca está presente en 4,7 millones de hogares españoles, lo que supone superar el 26%, de acuerdo con Kantar. Es también la que más hogares ha incorporado en el último año, un dato que apunta a crecimiento real y no solo a rotación dentro del mismo cliente.
El comportamiento por categorías ayuda a entender esa evolución. En aceites más suaves alcanza un 21% de cuota, mientras que en gamas consideradas premium llega al 22%. La marca, por tanto, mantiene posiciones tanto en productos de uso cotidiano como en aquellos de mayor valor añadido.
En términos de percepción, los datos de GfK sitúan a Carbonell como la marca más reconocida y recordada de forma espontánea por los consumidores. También aparece como una de las más consideradas en el momento de compra, lo que suele correlacionar con su presencia en los hogares.
Presente en 17 países
El crecimiento no se limita al mercado nacional. Carbonell opera en 17 países y ha incrementado un 27% el volumen de ventas internacionales respecto a 2024. En un sector donde la exportación es clave, esta evolución refuerza su peso fuera de España.
Otro de los factores que explican parte de estos resultados es la diversificación en formatos. En el segmento de sprays de aceite de oliva alcanza una cuota del 17,7%, mientras que en el formato aceitera concentra el 64% de las unidades vendidas, con más de 600.000 botellas en su primer año.
La introducción de elementos tecnológicos, como códigos QR con sistemas de trazabilidad basados en blockchain, responde a una tendencia creciente en el sector: ofrecer más información sobre el origen y el proceso del producto. No hay datos públicos que permitan medir su impacto directo en ventas.
Un mercado sensible
El contexto general sigue siendo determinante. El encarecimiento del aceite de oliva ha alterado hábitos de consumo y ha impulsado alternativas más económicas. En este escenario, mantener o ganar cuota implica, en parte, adaptarse a un consumidor más sensible al precio.
Los datos dibujan un escenario de crecimiento sostenido, tanto en España como en el exterior, en un sector que sigue condicionado por factores climáticos, productivos y de mercado. La evolución en los próximos ejercicios dependerá en buena medida de cómo se estabilicen esos elementos.
Foto | Deoleo
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