Clun y Leche Celta, fabricante para marcas blancas de supermercados como Carrefour, El Corte Ingñes y Lidl, han creado una sociedad conjunta bautizada como Corporación Rural Láctea (CoRural), que reunirá bajo este paraguas un negocio de más de 700 millones de euros de facturación anual, una cifra que la sitúa de inmediato entre los grandes actores del noroeste peninsular.
Ambas empresas son ahora protagonistas de un movimiento empresarial que no es una operación más en el tablero lácteo: es la respuesta directa a un mercado exigente, volátil y cada vez más concentrado. Ambas compañías han llegado a un acuerdo en un momento de cierta debilidad: Celta ha perdido leche y las marcas de Clun han cedido cuota de mercado en un escenario donde los márgenes no dan tregua.
La nueva sociedad aglutinará una facturación que la sitúa de inmediato entre los grandes actores del noroeste peninsular. El objetivo declarado: ganar economías de escala, reforzar su capacidad de negociación ante las cadenas de distribución y blindar la estabilidad de un sector clave para Galicia.
La cooperativa Clun ya había trasladado a sus socios que la fusión respondía a la necesidad de dotar de dimensión, estabilidad y futuro a la primera potencia productora de leche de España. Es un mensaje que llega en un momento marcado por el cierre progresivo de granjas, la escalada de costes y una presión comercial que no ha dejado de intensificarse. La sensación compartida en el sector es que el tamaño empieza a ser una condición de supervivencia, según publica FoodRetail.
Un paraguas estratégico
CoRural funcionará como paraguas estratégico sin absorber jurídicamente a ninguna de las dos entidades. Las marcas Feiraco, Clesa, Únicla y la marca blanca que fabrica Leche Celta para cadenas como Carrefour o El Corte Inglés seguirán operando con identidad propia mientras se define el perímetro exacto de integración.
Los primeros equipos ya trabajan en sinergias industriales, logísticas y comerciales, aunque ambas empresas insisten en que no habrá impacto en el suministro ni en los contratos actuales.
Las cifras que han acelerado la operación también son elocuentes: Iberleche, filial de Leche Celta, cayó un 13% en ventas el último año; la matriz retrocedió más del 17%. Clun, por su parte, bajó un 6,8% en facturación, aunque firmó su mejor ebitda desde que existe. El mercado, dominado en gran medida por la marca blanca, ha demostrado que no perdona las posiciones desajustadas en volumen o cuota.
Operar antes de final de año
La operación aún está pendiente del visto bueno de Competencia y de la Unión Europea, aunque, según FoodRetail, no se prevén grandes obstáculos por tratarse de empresas complementarias con un foco geográfico común. Si el calendario avanza según lo previsto, CoRural podría empezar a operar antes de finalizar el año, situándose como un actor capaz de disputar espacio a los líderes nacionales y resistir la entrada creciente de grandes grupos internacionales.
El sector recuerda, además, que no es la primera vez que ambas compañías caminan juntas: compartieron proyecto en Iberleche junto a Capsa hasta 2019, cuando Clun decidió retirarse. Aquella experiencia quedó a medio camino; esta nueva alianza, en cambio, nace con otra dimensión y un contexto donde la consolidación parece más inevitable que nunca.
En un territorio donde la economía rural sigue dependiendo en buena medida de la actividad láctea, el impacto del acuerdo trasciende lo empresarial. CoRural no solo aspira a reforzar marcas, procesos y precios: también pretende estabilizar un ecosistema que lleva años reclamando oxígeno.
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